Los cinco errores del ministro de Economía Luis de Guindos
No es en la calle. Es en los despachos de importantes empresarios donde empiezan a escuchar las primeras críticas contra el ministro que ha debido afrontar el mayor y más difícil reto del Gobierno: enderezar la situación económica
No es en la calle. Es en los despachos de importantes empresarios donde empiezan a escuchar las primeras críticas contra el ministro que ha debido afrontar el mayor y más difícil reto del Gobierno: enderezar la situación económica.
Quienes bien le conocen señalan que el principal problema de Luis de Guindos es que es un ejecutivo, un buen profesional que no sabe desenvolverse en el terreno de la política. E inmediatamente después aquellos que bien le aprecian, pero comprenden las críticas que está recibiendo su gestión, señalan: "Uno de sus problemas no es realmente suyo, es de Mariano Rajoy que no le ha dado todo el poder económico y le ha obligado a compartirlo con Cristóbal Montoro y con su principal asesor económico, Álvaro Nadal. Y es que Rajoy en la única persona que confía es en Soraya Sainz de Santamaría".
Su falta de sintonía con el ministro de Hacienda es evidente. Las primeras medidas de corte fiscal provocaron un fuerte enfrentamiento con Montoro, que se hizo ostensible en la rueda de prensa tras el consejo de ministros. La intervención de Rajoy puso una efímera paz. Su excesiva locuacidad es también un grave problema para De Guindos teniendo en cuenta sus dificultades para desenvolverse n el terreno político. De esto saben bien sus asesores de comunicación e imagen que, a menudo, se sienten incapaces de controlarle.
Pero, al margen de estos problemas de comportamiento, es cierto que Luis de Guindos ha cometido algunos errores que desde el lado de los bancos, las cajas de ahorros y otro sectores empresariales se subrayan en los últimos tiempos.
1.- De Guindos se equivocó en su primer plan financiero que llevaba muchos, muchos meses fraguando y que debería haber sido el inicio de la recuperación de la credibilidad del sistema financiero español. Cometió el error de relacionar su plan con una cifra: 50.000 millones de euros que iba a ser la necesidad de capitalización de los bancos españoles. El mismo se dio cuenta de su error a los pocos días, cuando al presentar la propuesta en el Congreso habló ya de 52.000 millones. El ministro de Economía debió fijar criterios de saneamiento, en lugar de una cifra que era cambiante con el tiempo. Su primer plan fue un fracaso, uno más de los llevados a cabo durante la presidencia de Rodríguez Zapatero por mucho que fuera el más elevado en términos de exigencias de recursos financieros al sector.
2.- Gestionó mal la crisis de Bankia, que sería el hito a partir del cual se precipitaría la necesidad de que España pidiera ayuda financiera a Europa para afrontar los problemas del sistema financiero con la consiguiente subida de la prima de riesgo. No controló los movimientos y la crisis de Bankia explotó un lunes sin tener bien previsto las alternativas. Es cierto que la tarea no era nada fácil teniendo en cuenta que debería cesar a su mentor y en otro tiempo amigo, Rodrigo Rato. Sólo cuando se dio cuenta de que otros teóricos amigos de Rato apostaban también por alejarlo de Bankia, se decidió a plantearle con toda crudeza el problema al presidente de Gobierno. Pudo hacerlo mejor.
3.- No se dio cuenta de las repercusiones que para todo el sistema financiero español tendría la publicación de los criterios de saneamiento de Bankia. Los aceptó junto al Banco de España, pero en el mismo momento de hacerse público, se dio cuenta del error ante la rápida reacción de los responsables del resto de los bancos españoles, temerosos de que se les fueran a aplicar los mismos criterios. A esas alturas, los inversores que constituyen "los mercados", habían tomado bien nota de las dificultades españolas y hoy las auditoras nacionales e internacionales hacen su agosto con los bancos españoles tratando de dar la fotografía más precisa y real de sus riesgos, siguiendo los criterios aplicados en Bankia.
4.- Tampoco gestionó bien la petición de ayuda a la Unión Europea. Lo anunció como inminente un fin de semana negando que Europa impusiera condiciones para la ayuda. Al final, el proceso se alargó más de un mes con el consiguiente quebranto en la prima de riesgo y la aceptación de un memorándum que ponía el sector financiero en manos de la troika más la Autoridad Bancaria Europea. Prácticamente hasta el último momento estuvo negando lo evidente: que el Gobierno había perdido el control de todo lo que afecta directa o indirectamente al sistema financiero español.
5.- No ha conseguido hacer fluida la relación del Ministerio de Economía con el Banco Central Europeo (BCE), institución fundamental en la crisis financiera. Hubo desencuentros en tiempos de Miguel Ángel Fernández Ordoñez , como gobernador, y tras la marcha de éste la situación no ha mejorado. Al BCE no le gustó la forma de ningunear al Banco de España de De Guindos.
En cualquier caso, De Guindos sigue siendo una pieza angular del Gobierno, pese a que dentro y fuera del partido se critiquen de forma creciente algunas de sus decisiones.