24 de Marzo, 20:54 pm

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Un símbolo de la Guerra de Cuba regresa a la isla caribeña de la mano de Sánchez

Josep María Aguiló

La histórica silla de tronco de palmera que perteneció al general independentista cubano Antonio Maceo a finales del siglo XIX volverá esta semana a Cuba, más de un siglo después de haber sido traída a España por el general mallorquín Valeriano Weyler. La cesión de la simbólica silla de Maceo, que se hará al Museo de Historia de La Habana por un periodo de dos años, coincide con el viaje oficial que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizará a Cuba los próximos días 22 y 23 de noviembre. De hecho, cabe la posibilidad de que dicha silla sea transportada en el mismo avión en el que Sánchez viajará a la isla caribeña.

El Ayuntamiento de Palma, que es el actual titular del centenario objeto, ha aceptado la cesión provisional de la silla, que en la actualidad se encontraba expuesta en el Castillo de Bellver. Anteriormente, había estado ubicada en el Museo Histórico Militar de San Carlos, también en Palma. El traslado del asiento cuenta con la autorización del Ministerio de Cultura y con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores, que se encargará del seguro, la custodia y el transporte de la pieza. Así lo ha confirmado este lunes a ABC el concejal de Cultura del consistorio palmesano, Llorenç Carrió, de MÉS. «La silla ha viajado ya esta mañana desde Mallorca hasta Madrid», ha señalado. Cabe recordar que en el presente mandato gobierna en la capital balear un tripartito conformado por el PSOE, MÉS y Podemos. El alcalde es el ecosoberanista Antoni Noguera.

Intrahistoria de la silla

Weyler ocupó el cargo de capitán general de Cuba entre febrero de 1896 y octubre de 1897, cuando sus tropas combatieron a los insurgentes que querían la independencia de la isla antillana. Entre los rebeldes estaba el general Maceo, que moriría el 7 de diciembre de 1896 en el transcurso de una acción de guerra. Weyler siempre sintió, desde el antagonismo, un gran respeto por Maceo como militar. Por esa razón regresó a España con dos antiguas propiedades de Maceo: su silla de tronco de palmera y el reloj de bolsillo que portaba en el momento de morir.

Hace dos años, en 2016, la Casa de Amistad Baleares-Cuba y el historiador Eusebio Leal, cronista de la ciudad de La Habana, solicitaron oficialmente la cesión de la silla de Maceo para poder ser expuesta en un museo de la isla caribeña. La citada petición fue presentada al Consorcio del Castillo de San Carlos, del que formaban parte el Ministerio de Defensa, el Gobierno balear, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Palma. El pasado año, el Gobierno central autorizó inicialmente el traslado temporal de la pieza a Cuba por un periodo de dos años, si bien no se llegó a concretar entonces una fecha definitiva para el posible traslado provisional de la silla.

Una enmienda polémica

En ese contexto, a finales del pasado año fue presentada en el Parlamento balear una proposición no de ley del PSOE relativa a este asunto, en la que inicialmente sólo se instaba al Ministerio de Defensa, al Ayuntamiento de Palma y al Ministerio de Cultura a que en un plazo de tres meses se hiciera efectivo el traslado provisional de la silla de Maceo a Cuba. La citada propuesta fue presentada en la Comisión de Asuntos Sociales y Derechos Humanos celebrada el 30 de noviembre. Durante el debate, MÉS por Mallorca presentó una enmienda en la que se vertían diversas falsedades contra Weyler. Aun así, dicha enmienda salió adelante, ya que fue apoyada con los votos del PSOE, Podemos, MÉS por Menorca y Proposta per les Illes. Sólo el PP votó en contra.

«El Parlamento de las Islas Baleares considera el retorno temporal de la silla de Maceo a la isla de Cuba como un primer acto necesario de reparación ante la responsabilidad histórica de España y de las Islas Baleares en el colonialismo en las Antillas, tanto en cuanto a la participación en el tráfico transcontinental de esclavos como en la represión ejercida por el capitán general mallorquín Valeriano Weyler, que llevó al exterminio de un tercio de la población cubana», afirmaba la enmienda de MÉS por Mallorca finalmente aprobada.

Objecciones históricas

Sin embargo, según denunció con posterioridad el arqueólogo Francisco Javier Navarro Chueca a ABC, la existencia de cifras poblacionales objetivas serviría para constatar la falsedad de esas afirmaciones. Navarro Chueca recordó, citando la obra «Censo de la República de Cuba bajo la administración provisional de los Estados Unidos», que en 1887 había en Cuba 1.631.687 habitantes, mientras que en 1899 eran 1.572.797 personas. En ese sentido, nunca se ha cuestionado un leve retroceso poblacional en la isla tras años de duros enfrentamientos armados, pero los datos oficiales desmentirían por completo el contenido de la controvertida enmienda aprobada por el Parlamento balear. A ello habría que añadir que en la última década del siglo XIX hubo asimismo un importante éxodo de habitantes desde Cuba hacia España a causa de la propia guerra.

Más allá de la polémica generada en torno a la mencionada proposición no de ley, la silla de Maceo viajará finalmente hacia Cuba esta misma semana. Como se ha señalado ya, la cesión de la pieza es por un periodo de dos años, si bien cabe la posibilidad de que dicho periodo pueda ser ampliado en 2020 si así se solicitase por parte de las autoridades cubanas.

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