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Madrid se beneficia del «procés» con la captación de 2.339 empresas catalanas

Javier González Navarro

Desde el 1 de octubre de 2017, cuando la Generalitat empezó a consumar su desafío separatista, los empresarios de esa región ven con preocupación cómo la autonomía está perdiendo la batalla que realmente es importante, la económica, ante la Comunidad de Madrid, que en el último año está adelantando contundentemente a su tradicional rival.

En estos últimos doce meses, la fuga de empresas de Cataluña a Madrid se ha disparado. En este periodo se han trasladado a la región madrileña 2.339 sociedades catalanas. Desde que se realizara la «declaración unilateral de independencia», los datos se han multiplicado hasta por siete con lo que era habitual en los nueve primeros meses de 2017 (salían 28 empresas de Cataluña de media con destino la Comunidad de Madrid; desde ese momento son 195 empresas al mes).

Y hay un factor todavía más relevante: el peso de estas empresas. En el último año, la facturación conjunta de las empresas que se han trasladado a Madrid alcanza los 47.865 millones de euros. Equivale a una facturación al mes de 3.989 millones de euros. El incremento es descomunal respecto a lo que representaba la facturación mensual de las empresas que se trasladaban antes del 1 de octubre: apenas alcanzaba los 65 millones.

Los datos de Axesor reflejan el incremento del tamaño de las empresas que se han trasladado a Madrid. Entre ellas se encuentran grandes grupos empresariales como Naturgy, Endesa Distribución Eléctrica, Vida-Caixa, Mitsubishi Electric, Torraspapel, Manpower, Abertis, Servihabitat, Catalana Occidente, Ricoh y Hotusa, entre otros. Los datos de facturación no implican un movimiento financiero directo con el cambio de sede social, pero sí augura futuros movimientos, a medio y largo plazo, en la toma de decisiones respecto al empleo o las inversiones.

Agbar, el único caso de ida y vuelta

Sin embargo, a principios de septiembre, el consejo de administración de SGAB, matriz del grupo Aguas de Barcelona (Agbar), anunció su intención de llevar de nuevo su sede social a Barcelona. La empresa, que trabaja sobre todo con la Administración catalana, trasladó su domicilio a Madrid en octubre del año pasado para preservar su «seguridad jurídica» y los intereses de sus inversores y trabajadores en un momento enormemente convulso a nivel político en Cataluña.

El incremento de la brecha no solo se percibe en el traslado de empresas, sino también en la creación de las nuevas sociedades, donde Madrid ha consolidado y ampliado el liderazgo que ya tenía. Entre octubre y julio pasado el número de empresas que se crearon en Madrid se incrementó un 6,2% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, hasta las 18.600, mientras que este porcentaje descendió un 10,2% en Cataluña, según el INE. Ello ha agrandado todavía más la brecha entre las dos autonomías respecto a su peso en la creación de empresas en España, de casi cuatro puntos (el 18,6% en Cataluña frente al 22,5% en Madrid).

Inversiones

Es precisamente en los datos de inversión extranjera del Ministerio de Economía y Empresa donde la Comunidad de Madrid está capitalizando la distancia con Cataluña, dos autonomías que tradicionalmente competían por captar la atención de los inversores internacionales. Madrid habitualmente ha recibido mayores inversiones que Cataluña, aunque había existido una ligera convergencia durante la salida de la crisis económica. Sin embargo, la radicalización de las posiciones separatistas en el poder institucional, consumada el año pasado, ha vuelto a agrandar esta diferencia.

En 2017 la Comunidad de Madrid recibió inversiones por 14.846 millones de euros, frente a los 3.184 millones que acaparó Cataluña. La región madrileña recibe así prácticamente cinco veces más. En lo que va de 2018, los datos registrados reafirman y amplían estas cifras. De enero a junio de este año, Madrid ha obtenido inversión internacional por 8.383 millones de euros, frente a los 992 millones captados por Cataluña. Casi nueve veces más.

Estos datos muestran en buena medida como los mercados de capitales y corporativos están huyendo de Cataluña, refugiándose en regiones más estables y más competitivas en políticas económicas como Madrid. Pero el rupturismo secesionista también se está notando en elementos más tangibles y cercanos a la ciudadanía, como es el propio turismo.

Madrid, 300.000 turistas más

La inestabilidad política y social en Cataluña, que ha estallado desde octubre del año pasado, ha tenido repercusiones contundentes en uno de los pilares económicos de esta comunidad autónoma: el sector turístico. En el último año (desde octubre hasta agosto), la autonomía catalana ha recibido 196.000 turistas menos que en el mismo periodo de un año antes, hasta situarse en 17.636.215 visitantes, una caída del 1,1%, según el INE.

Aunque las autoridades catalanas justifican este descenso por la cambio de coyuntura internacional, lo cierto es que la asfixiante situación que vive la región, con una invasión de propaganda política en zonas públicas turísticas (como las playas o las avenidas de pueblos costeros) ha hecho que muchos turistas decidieran optar por territorios más agradables. Es el caso de la Comunidad de Madrid, que en el mismo período ha ganado 300.000 visitantes, un incremento del 2,8% hasta los 11.151.466 de turistas.

Ocupación

Estos elementos tienen también repercusión en el mercado de trabajo, entre otros factores. En los últimos tres trimestres de referencia, desde octubre de 2017 hasta junio de 2018, la ocupación laboral ha crecido en la Comunidad de Madrid un 2,1%, más que en Cataluña (el 1,3%), que se sitúa por debajo de la media nacional (1,8%).

Todos estos datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) tienen, necesariamente, su repercusión en la evolución del PIB, que mide la creación conjunta de riqueza de los territorios. Así lo demuestran los datos de la contabilidad trimestral regional. En el cuarto trimestre de 2017, Madrid creció un 4% interanual, frente al 3,5% de Cataluña. Es decir, cinco décimas de diferencia. Esta distancia va camino de duplicarse en los trimestres posteriores: la brecha en el segundo trimestre de 2018 crece hasta las ocho décimas, del 3,9% de variación en Madrid hasta el 3,1% en Cataluña, según el Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid e Indescat.

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