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hace un año de la compra por el santander

Saracho consideró viable a Popular hasta un día antes de la intervención

DCaballero/AGarcia

Casi un año después de que el Popular fuera intervenido y vendido por un euro al Santander, en la madrugada del 6 al 7 de junio de 2017, aún no se ha podido desenredar la madeja de su larga agonía. Una agonía que se vio intensificada y enredada aún más si cabe en sus últimos 20 días de existencia en solitario, con la entidad sufriendo una fuga de depósitos y la acción viviendo un auténtico vía crucis en Bolsa, antes de pasar a formar parte de la estructura del grupo presidida por Ana Botín.

Pero, el Popular, ¿murió por falta de liquidez o por insolvencia? Mientras Gobierno, supervisores y la propia entidad defendieron hasta el último momento la solvencia del banco, las dudas sobre la verdadera razón de su resolución siguen en el aire. No obstante, esos últimos coletazos de vida quedaron reflejados en los papeles. En concreto, en las actas de las cuatro últimas reuniones de su consejo de administración, los días 18, 29, 31 de mayo y 6 de junio, a las que ha tenido acceso ABC.

¿Falta de solvencia o liquidez?

«La solvencia es un cáncer, pero la liquidez es un infarto», decía Jorge Gos, ex consejero delegado de Banco Pastor, absorbido por el Popular. Y ese es el infarto que, algunos, detectaron en el final de la enfermedad del Popular, a pesar de que la entidad sí pidió líneas de liquidez de emergencia (ELA) del Banco Central Europeo (BCE) para hacer frente a la salida masiva de depósitos que tampoco se reconoció prácticamente hasta el último día.

El propio presidente del Popular, Emilio Saracho, enviaba una carta a los empleados del banco el viernes 2 de junio, días antes de la resolución, en la que explicaba que, a pesar de la difícil situación, la entidad «sigue siendo solvente» y cuenta con «un patrimonio neto positivo». Dos días antes el FROB y la Junta Única de Resolución (JUR) negaron que el Popular estuviese ya en una fase temprana de intervención. Y el sábado, tres días después, ambas autoridades iniciaron de forma preventiva la resolución.

Solicitó al BCE liquidez de emergencia por 9.500 millones, y solo llegó a recibir 3.500

Un maremágnum de informaciones que trasladaron a la opinión pública los distintos protagonistas desde el mismo día de la intervención, pero que aún hoy no han aclarado ni a accionistas, ni bonistas ni empleados si el banco era viable o no.

Según se desprende de la lectura de las actas de sus últimos cuatro consejos de administración, mientras este se daba por informado de la actividad del banco encaminada a proporcionar liquidez, también tenía la sensación de que algo más pasaba, dada la vigilancia tan estrecha de las autoridades europeas y españolas.

Baja vigilancia diaria

Por orden cronológico, en el acta del consejo del 18 de mayo de 2017, la cúpula del banco, en boca de su entonces consejero delegado, Ignacio Sánchez-Asiaín, informaba a sus consejeros de la evolución de los niveles de liquidez, de las acciones realizadas para conseguir reforzarla y de la estrecha vigilancia a la que está sometido el banco diariamente.

Sánchez-Asiaín dejaba constancia de que se trabaja diariamente con los equipos conjuntos de supervisión del BCE, el Banco de España y las direcciones Financiera y de Control para seguir los niveles de liquidez ante la salida de depósitos de particulares y empresas. Ese mismo día, el «número dos» del Popular informó a los consejeros de incumplimientos de liquidez los días 27 de abril y 12 y 15 de mayo. En dicho consejo además, se acuerda tachar esta información como de «privilegiada» y no comunicarla a la CNMV, alegando que empeoraría la situación y que a fin de cuentas las autoridades ya estaba al tanto.

Carta de la JUR

Mientras, en la sesión extraordinaria del 29 de mayo, Saracho informa sobre la carta recibida de la directora ejecutiva de la JUR del Mecanismo Único de Resolución (MUR), Elke König, en la que le informa de que debido a la situación del banco quiere empezar a tomar medidas preparatorias por si en su momento dicho organismo tuviera que intervenir. Europa pide al Popular la información necesaria para establecer la relación con el MUR y tener acceso al «data room» que se ha creado para facilitar información a las entidades interesadas en una posible operación corporativa.

Saracho explica que la carta es un paso más en la misma dirección que la anteriormente recibida de Danièle Nouy, presidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). «Se trata de una medida cautelar derivada de las dificultades prácticas de aplicación del mecanismo de resolución, dado que no se ha utilizado hasta ahora y que en este caso se trata de un banco solvente y con liquidez», dice rotundo el entonces presidente del Popular.

El banco empezó a incumplir las ratios mínimas de liquidez ya el 27 de abril

Ya en la reunión del 31 de mayo se acuerda que en el supuesto de recurrir al mecanismo de provisión urgente de liquidez se realicen, de considerarse oportunas, las comunicaciones a la CNMV, si bien el presidente no muestra que la situación puede ser considerada de extrema gravedad y cree que es suficiente con tener preparada la solicitud de la ELA.

A la espera de noticias

No fue hasta el día previo a la intervención cuando el consejo al pleno advirtió la gravedad de la situación de la que en realidad tenían conocimiento desde el 18 de mayo, si bien Saracho siguió hablando de un banco viable hasta el día 6, cuando se declaró la inviabilidad.

El consejero José Francisco Mateu había avisado el día 18 de que la carta de Nouy, que había negado una recapitalización preventiva del Popular alegando que no había fallado los test de estrés, lleva al banco «directamente a la resolución sin conceder tiempo para solucionar sus problemas». Y el día 29 los miembros del consejo coinciden en que las medidas tomadas no pueden garantizar la operativa normal y se queda en manos de las autoridades. El propio Saracho manifiesta su frustración por la rigidez del BCE.

Según el acta del consejo del día 6, este tiene conocimiento de los datos de evolución de liquidez por la exposición del presidente. La salida de depósitos es muy elevada desde el 1 de mayo, pero el día 31 ni se consideró pedir ELA. Se esperaba que a final de mayo la situación se podía controlar. Del 1 de mayo al 5 de junio salieron 10.977 millones, y en un solo día -ese 5 de junio-, 2.984 millones.

Anuncia que «en el día de ayer, se procedió a solicitar una provisión urgente de liquidez al Banco de España por 9.500 millones de euros, para lo que se han aportado activos no elegibles en las operaciones de política monetaria del BCE. Hasta el momento las validaciones realizadas han permitido disponer de cerca de 3.500 millones».

Y aún declarando el banco inviable, Saracho cree que se puede vender: «Y en tanto no se adopte una decisión por las autoridades competentes tras esta comunicación, el consejo acuerda continuar buscando una salida privada a su situación actual mediante una operación corporativa (venta a otro banco), así como seguir trabajando en planes de acción alternativos (ampliación de capital) que puedan permitir a la entidad la captación de capital para el caso de que no prosperarse ninguna de las vías de negociación que se tienen abiertas».

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