16 de Octubre, 02:55 am

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Taxis: m醩 competencia, m醩 conflicto

E. BARBA

Lejos de estabilizarse o calmarse, el sector del taxi en Sevilla sigue en guerra abierta. Por fases latente, soterrada, sin lanzamiento de huevos o quema de taxis de alquiler con conductor, pero guerra. Los a駉s de bonanza pasaron, la competencia se ha multiplicado con un mercado que se aleja del proteccionismo en el que se ha vivido c髆odamente d閏adas y los comensales esperando el trozo de tarta son m醩 que antes, de ah que cada uno pelee con fiereza su pedazo. Porque el pastel es el mismo. El negocio ya no es exclusivo de los taxistas, a pesar de que la normativa les conceda mucho m醩 campo de actuaci髇 que a sus competidores, con lo que las fricciones son muy frecuentes.

En medio est el Ayuntamiento de Sevilla, claramente alineado con el taxi pero muy comprometido por los avances legales y mercantiles que permiten m醩 actores que no gustan al sector pero al que no se puede prohibir trabajar. S se les vigila con celo y se realizan batidas para multar a quienes carecen de la licencia correspondiente o se saltan las normas, aunque desde el otro lado, los coches alquilados con conductor, los taxis privados o los de pueblo se quejan de que ese mismo ah韓co no se tiene para controlar los desmanes que, seg鷑 reiteran, cometen los taxistas sevillanos; en especial, los que trabajan en el aeropuerto de San Pablo y controlan esa parada de manera exclusiva ante el desd閚 municipal.

縃ay sitio para todos? Parece complicado ajustar el sudoku, sobre todo porque se suman nuevos elementos en los 鷏timos tiempos para complicar a鷑 m醩 la situaci髇. Por lo pronto, resulta cuanto menos llamativo que en un momento de competencia feroz, el propio gremio sea cada vez m醩 reducido y de los casi 2.200 taxis que hab韆 hace quince a駉s se haya pasado a un total de 2.036 a ra韟 de los sucesivos rescates de licencias solicitados por las asociaciones de taxistas al Ayuntamiento. Con menos 玸oldados y peor oferta, el sector tiene ante s como principal reto la convivencia con los coches con licencia VTC (veh韈ulos de alquiler con conductor). En este 醡bito est muy presente la pugna con Cabify, que mantiene en la capital andaluza un n鷐ero de coches no tan relevante para el ruido generado: una veintena. Sevilla cuenta en la actualidad con una licencia VTC por cada 16 de taxi. La direcci髇 general de Transportes de la Junta de Andaluc韆, dependiente de la Consejer韆 de Fomento y Vivienda (quien tiene las competencias auton髆icas en esta materia), ha concedido hasta la fecha 125 licencias VTC en Sevilla de un total de 845 licencias de esta categor韆 otorgadas en Andaluc韆.

Cabify, Uber, Blablacar...

Cabify tiene solicitadas para la ciudad cerca de un centenar de nuevas licencias a la Junta y ahora, adem醩, goza del respaldo de una reciente sentencia del Tribunal Supremo concediendo 80 permisos m醩 de VTC en Madrid, lo que sienta la correspondiente jurisprudencia. Esto no s髄o favorece a Cabify sino a otras compa耥as que plantean el alquiler de taxis mediante una aplicaci髇 m髒il, como Uber, que a鷑 no tiene una presencia significativa en Sevilla pero que la tendr en breve. Ambas empresas esperan los movimientos de la Administraci髇 auton髆ica, quejosas pero con un silencio prudente.

Un usuario solicita un coche de Cabify
Un usuario solicita un coche de Cabify - J. M. SERRANO

A estas compa耥as hay que sumar entre las rivales en auge del taxi tradicional plataformas en internet para compartir viaje y costes de gasolina como Blablacar que empiezan a erosionar seriamente el negocio tradicional. Al que, por si fuera poco, le ha surgido en los 鷏timos meses un nuevo enemigo: las propuestas de viajes pagados entre varias personas en p醙inas tan conocidas como Milanuncios, donde usuarios cuelgan ofertas para compartir desplazamientos diarios y el pago del carburante a puntos diversos de la provincia.

Coches alquilados a un euro

Por si fuera poca la competencia para el taxi, DriiveMe, la compa耥a francesa que permite alquilar coches por s髄o un euro, comienza a consolidarse en Espa馻 y, sobre todo, en Sevilla. Despu閟 de seis meses de actividad, cuenta ya con m醩 de 10.000 usuarios activos dentro de su plataforma. La compa耥a prev un crecimiento exponencial en el mercado y espera alcanzar los 500.000 usuarios en el pr髕imo trimestre.

La clave del 閤ito de DriiveMe est en los acuerdos que la compa耥a ha firmado con grandes empresas de alquiler de veh韈ulos como Avis, Hertz, Europcar y otras m醩 de 500 empresas tanto de alquiler, compra-venta o talleres. Estas compa耥as tienen la necesidad de movilizar sus veh韈ulos de un lugar a otro y para ello tradicionalmente contratan servicios de transporte. Sin embargo, DriiveMe permite estos desplazamientos ofreci閚doselos a sus miles de usuarios para viajar. As 玤anan todos, seg鷑 apuntaba esta empresa. 獿as compa耥as consiguen trasladar sus veh韈ulos y los usuarios pueden alquilar un coche por s髄o un euro. La compa耥a ya ofrece m醩 de 200 trayectos desde la estaci髇 de Santa Justa y desde el aeropuerto de Sevilla a diferentes ciudades.

Contra los 玦ntrusos

El sector del taxi, por su lado, denuncia constantemente supuestas situaciones de intrusismo y vac韔s legales en la normativa estatal que regula esta actividad ?la Ley de Ordenaci髇 de los Transportes Terrestres (LOTT)?, ya que aseguran que los conductores de la empresa Cabify y, en menor medida, de otras empresas que operan con licencias VTC act鷄n en zonas del influencia del taxi que no les est醤 permitidas y que muchos van en busca de clientes por la ciudad, en contra de la norma. Algo que desde estas plataformas niegan por tratarse de una cuesti髇 玹閏nicamente imposible, ya que los trayectos s髄o pueden ser previamente concertados y pagados por internet. Estos 鷏timos d韆s, adem醩, la Polic韆 Local ha interceptado a varios taxis de pueblos de la provincia que incumpl韆n la norma y actuaban como taxis ordinarios de la ciudad pese a no tener licencia ni pagar los correspondientes impuestos, un asunto en el que el gremio ha puesto mucho 閚fasis pues, seg鷑 dicen, es algo recurrente.?

Pero el sector del taxi se enfrenta tambi閚 a sus propias carencias, se馻ladas en m鷏tiples ocasiones por asociaciones de consumidores y usuarios mezcladas con una endogamia a veces enfermiza y que casa muy poco con un mercado como el actual, en el que el cliente tiene altas exigencias y espera respuestas que en este caso no se ofrecen: taxis que no dan cambio de 玝illetes grandes; imposibilidad de pagar en cualquiera de los coches con tarjeta de cr閐ito o incluso con el tel閒ono m髒il; comodidades en el veh韈ulo; aire acondicionado sin conectar a pesar del calor en muchas ocasiones; est閠ica o incluso escasa higiene; cobros abusivos y estafas a turistas extranjeros; ch骹eres sin conocimiento alguno de idiomas; falta de control sobre el n鷐ero de coches en la calle; una oferta escas韘ima en momentos en que se necesitan muchos taxis en la calle (fines de semana, horario nocturno, eventos de envergadura en la ciudad, Feria, Semana Santa...); funcionamiento del sector sin la esperada desde hace a駉s emisora 鷑ica; o la tarifa especial y muy cara del aeropuerto son las principales r閙oras de un gremio que mantiene m閠odos de los a駉s 80 cuando se empieza a acabar la segunda d閏ada del siglo XXI.

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