Vocento 15 años 22 de Noviembre, 04:36 am

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lo compró santander finalmente

Barclays ofreció 2.000 millones a Popular a tres días de su resolución

María Jesús Pérez

Banco Popular tuvo una oferta sobre la mesa que garantizaba al menos el 50% de su nueva ampliación de capital tan solo tres días antes de su intervención y posterior venta por un euro a Banco Santander, el pasado 6 de junio. Una ampliación que, en principio, le ayudaría a mantener su viabilidad pero que no llegó ni siquiera a tratar en consejo porque se precipitaron los acontecimientos tras una fuga de depósitos masiva en esos días. Así, en una carta enviada a Miguel Escrig, el entonces director general adjunto al presidente de Popular, con fecha de 3 de junio de 2017 -y a la que ha tenido acceso ABC-, Barclays propuso garantizar con 2.000 millones de euros la mitad de la ampliación de capital que quería poner en marcha Saracho, por un total de 4.000 millones.

Búsqueda de inversores

La entidad británica en España, si bien no tenía todas las cifras de Popular aún en estudio, sí creía que la que entonces era la sexta entidad financiera española podría seguir operando en solitario con una ampliación de 4.000 millones -3.000 millones por debajo de la realizada por Santander para digerir el banco una vez absorbida-, con inversores que la respaldaran. Por ello, su oferta era garantizar la mitad de la operación, y levantar 2.000 millones, entre sus inversores. Esto es, haciendo de intermediario entre Popular y nuevos accionistas. «Con alrededor de 4.000 millones -ya que el equipo de Saracho tendría otro banco intermediario que le garantizase el otro 50%- Popular se sanearía y el negocio subyacente sería rentable», aseguran fuentes conocedoras de dicha misiva que reconocieron que sí hubo contactos ese fin de semana pero que a partir de entonces, con el banco intervenido, ya fue imposible retomar las conversaciones.

Dudas sobre la resolución

Y es que a punto de cumplirse cinco meses de la resolución y venta exprés del Popular a Banco Santander por un euro, las dudas sobre si fue la solución más adecuada o correcta aún flotan en el ambiente.

Cierto es que en tan sólo los diez últimos días antes de su intervención, el Popular había perdido más del 50% de su valor en Bolsa. Y en los dos meses previos había sufrido una fuga de depósitos de 14.251 millones de euros -según datos de los registros de la patronal bancaria, AEB-, ambos factores clave en la decisión europea definitiva, con pérdida total del valor de las participaciones para los accionistas de la entidad.

¿Tanto había cambiado la salud del Popular en cuanto a su solvencia y composición de activos sanos o problemáticos en el último mes como para decidir su urgente intervención? ¿Había modificado su estrategia comercial o había entrado en algún negocio ruinoso en ese plazo? ¿No había otra solución a pesar de que el entonces equipo directivo mantenía abierta la alternativa de lanzar una nueva ampliación de capital?

Dos vías alternativas

Según ha podido saber ABC, el entonces presidente de Popular, Emilio Saracho, y su nuevo equipo directivo, al hacerse cargo del banco (el nuevo primer ejecutivo aterrizó en febrero de este año), manejaban dos caminos alternativos para su futuro viable. Por un lado, sanear el banco y recapitalizarlo, para tenerlo provisionado correctamente, con ventas de activos no estratégicos (su filial en Miami, TotalBank, y la de tarjetas de crédito, Wizink), para, después, poder lanzar una nueva ampliación de capital. Y, por otro, buscar posibles compradores y vender al mejor postor.

Ahora bien, la apuesta prioritaria de Saracho era la ampliación de capital con nuevos inversores en el caso de que los accionistas no acudieran en esta ocasión, «escarmentados» por lo ocurrido con las dos ampliaciones anteriores y sus consecuencias. Y para ello había contratado a Morgan Stanley, primero, y a Deutsche Bank, después, para un sondeo de mercado y comprobar si entre los inversores institucionales había apetito para suscribir una ampliación de capital de entre 4.000 y 5.000 millones de euros.

El banco alemán, dirigido en España por Antonio Rodríguez Pina, ya había echado una mano en otra ocasión a Banco Popular en la ampliación de capital de diciembre de 2012, con una emisión de acciones de 2.500 millones. Rodríguez Pina entonces consiguió, en otro difícil momento para el banco presidido entonces por Ángel Ron demanda suficiente para suscribir con éxito la colocación. Así fue, a un precio de 0,4 euros por título.

Popular también recibió el respaldo de sus accionistas a su última ampliación de capital, en junio de 2016, para sanear su balance. La entidad cubrió aquella operación por valor 2.505 millones de euros, con la suscripción de 2.004 millones de nuevas acciones. Entonces, la demanda total fue de 3.401,3 millones de euros, lo que significa que ha tenido una sobredemanda del 35,75% sobre los títulos disponibles.

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