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Un delincuente de permiso comete 5 robos frustrados en una hora en Madrid

M. J. Álvarez

Estaba de permiso carcelario de fin de semana y decidió emplearlo en lo que mejor sabe hacer: delinquir. Eso fue lo que le sucedió a Francisco Javier S. R., un español de 44 años. No lo consiguió y trató de robar sin éxito en cinco establecimientos: dos farmacias y tres restaurantes en apenas cuarenta minutos y en el mismo distrito de Arganzuela.

Ocurrió el pasado sábado 8 de julio. Pero, visto lo visto, no era el día de Francisco Javier. O la suerte le dio la espalda y acompañó a sus víctimas. Fue poco después del mediodía, a las 12.05 horas cuando intentó atracar una farmacia, situada en el número 66 de la calle de Méndez Álvaro. Llevaba un navaja y un palo acabado en punta con los que intimidó a los comerciantes sin éxito.

El delincuente no se desanimó y volvió a intentarlo en el número 78 de la misma calle, esta vez en un restaurante. Eran las 12.19 horas cuando amenazó sin dudar al dependiente con el cuchillo y le exigió todo el dinero de la caja. Sin embargo y para su sorpresa, este le hizo frente, se negó a sus propósitos y logró ahuyentarle. Cuando se marchó, el empleado avisó a la Policía Nacional.

Sin tiempo que perder, cuatro minutos después, a las 12.22 horas, ya un poco apurado, en una calle cercana y en otro local del mismo ramo, situado en el número 7 de la calle de Retama, insistió de nuevo. Volvió a fracasar.

Francisco Javier, tozudo, decidió no tirar la toalla. Quizá pensó aquello de: «El que la sigue, la consigue». Entonces, optó por alejarse a otra zona. Se montó en un vehículo y entró en una farmacia situada en el número 80 del paseo de Santa María de la Cabeza. Eran las 12.34 horas. Salió con las manos vacías.

Persecución a pie

Cada vez más enfadado, optó por poner tierra de por medio. Esta vez la intentona se produjo a las 12.45 horas en un establecimiento de comida rápida, un Burguer King, situado en el número 3 del paseo de la Virgen del Puerto. No daba crédito. Los empleados pidieron ayuda cuando él les reclamó el dinero de la caja, por lo que tuvo que marcharse para no llamar la atención de los clientes. No era su día, seguro que llegó a pensar en su torpeza y ofuscación.

Cuando huía a pie notó que le seguían algunos efectivos de la Policía Nacional quienes, con la descripción aportada por los trabajadores del último local, le localizaron poco después. Tras una corta persecución, lograron capturarle ya en el paseo de Extremadura (Latina). Durante el trayecto, se deshizo de la navaja que portaba y le intervinieron el objeto de madera punzante de once centímetros. Tenía varios antecedentes. De momento, se ha quedado sin permisos de fin de semana por una larga temporada. Está entre rejas.

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