Vocento 15 años 18 de Noviembre, 16:46 pm

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El bajo «rating» del Popular forzó a las empresas a sacar depósitos del banco

Moncho Veloso

Lo que liquidó al Popular fue una crisis de liquidez. El banco sufrió en los días y semanas previas a su resolución una dramática fuga de depósitos, sobre todo de inversores institucionales. El motivo no fue solo la desconfianza en el grupo financiero, sino también las reglas internas de inversión y tesorería de esos depositantes. Estas grandes empresas tienen que depositar su liquidez en entidades con un «rating» de una calidad mínima, y el Popular sufrió en los últimos meses varios recortes de calificación que obligó a esas compañías a retirar sus cuentas.

Es el caso, por ejemplo, de la Sareb. Según ha podido saber ABC, el llamado banco malo tenía 1.400 millones de euros en depósitos en varias entidades -unos 600 en el Popular- que vencían el pasado 22 de mayo. Al convocar una nueva subasta para renovarlos, el Popular ya no se pudo presentar tras ver recortado su «rating» por todas las agencias de calificación. «Ese vencimiento no llegó en el mejor momento para el Popular, pero la dirección de la Sareb no puede dejar de aplicar sus propias normas internas por severo que a veces pueda resultar», explica un portavoz de la sociedad.

Se estima que el Popular habría sufrido una fuga de ahorros superior a los 15.000 millones. «Cada reducción de la calificación crediticia de la entidad dificulta el mantenimiento de los depositantes corporativos, que suelen exigir un nivel mínimo de nota, por lo que estas rebajas siempre van acompañadas de importantes salidas de depósitos», explicó ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Congreso de los Diputados. La Administración pública también tuvo que sacar parte de su liquidez depositada en el Popular. El ministro confirmó que varios ayuntamientos y comunidades autónomas lo hicieron, pero no aclaró si también la Seguridad Social.

Líneas de emergencia

Ante esa situación, la entidad, según desveló ayer el ministro, se vio obligada a solicitar al Banco Central Europeo (BCE) líneas de liquidez de emergencia (ELA) los días 5 y 6 de junio, pero las agotó y el organismo ya no le pudo conceder más porque el banco ya no tenía garantías (colateral) que ofrecer. «El banco no habría podido abrir sus puertas el miércoles y, de no haber mediado la resolución, habría tenido que ir al concurso de acreedores normal», dijo De Guindos, quien defendió que la aplicación de la norma europea a rajatabla por parte de las autoridades comunitarias ha evitado el uso de ayudas públicas, protegido a los depositantes y garantizado la estabilidad financiera.

Economía defendió la ejecución de ese plan de resolución por parte de Europa, aunque admitió que debe mejorarse el soporte de liquidez a bancos en proceso de resolución. «La situación del Popular se ha resuelto de forma ágil y eficaz», dijo.

Sin embargo, la oposición afeó al ministro, en primer lugar, que se dejase llegar al sexto banco del país hasta esta situación. «Lo que la gente se pregunta no es si ha funcionado la resolución, sino qué ha fallado en la supervisión», dijo la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas. Prácticamente todos los partidos pidieron saber cuál había sido el papel del Banco de España y el BCE en este sentido. De Guindos recordó que el Popular suspendió los test de estrés de 2012, pero que amplió capital y posteriormente aprobó las sucesivas pruebas de esfuerzo de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). «Supongo que sus responsables estarán analizando qué ha fallado y qué no», dijo. Del mismo modo, el ministro adelantó que el supervisor de auditoría, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), ha pedido ya información a Pwc sobre por qué aprobó las cuentas del Popular de 2016 sin salvedades y a las pocas semanas hizo una revisión.

«Ha debido de haber algo que ha fallado. A lo mejor teníamos que mirar más en la propia entidad», admitió al final de su comparecencia, en la que en todo caso insistió en la desaparición del Popular se debe no a su solvencia sino a una crisis de liquidez. Y al respecto fue explicando cómo esa corrección contable y el anuncio de una ampliación de capital sin detallarla por parte de Emilio Saracho generaron desconfianza entre los inversores y provocaron la caída en Bolsa de las acciones del banco.

«Creo que la remuneración de los gestores debe ir acorde y en paralelo a la generación de valor para los accionistas», dijo respecto a los bonus y remuneraciones que percibirán los antiguos gestores del Popular, insinuando por tanto que deberían renunciar a esos cobros. De Guindos rechazó la acusación de la oposición de urdir un plan para entregar el Popular al Santander a través de un «pelotazo», defendiendo su venta por un euro a la entidad presidida por Ana Botín. Economía aseguró que se contactó a cinco bancos, solo dos mostraron interés en adquirir la entidad y al final solo uno, la entidad presidida por Ana Botín, presentó una oferta. «Popular era un banco zombi y ahora con Santander puede competir».

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