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España es el sexto país de la UE con mayor deuda pública

Javier Tahiri

Pese a que la economía española ha vuelto al crecimiento y ha dejado de destruir empleo, la crisis deja un inesperado efecto secundario que drenará los recursos de las generaciones futuras: la deuda. En concreto, la que acumulan las Administraciones, que no ha dejado de aumentar durante la crisis. España ha pasado de tener una deuda pública del 35,5% del PIB a finales de 2007, una de las más bajas de la UE, a casi triplicarla hasta el 101% del PIB y ser el sexto país continental con un mayor pasivo de sus administraciones.

Entre los 28 países de la Unión Europea solo Grecia (con un 176% del PIB), Italia (135%), Portugal (129%), Chipre y Bélgica (109% cada uno) superan a España en pasivo de sus Administraciones en el primer trimestre de 2016, últimos datos de Eurostat. En toda la UE, el aumento de la deuda ha sido espectacular durante la crisis: de media la Eurozona tiene un 92% de deuda pública, mientras que la UE tiene un 85%. Al comenzar la crisis en 2008, la media de endeudamiento público era del 58% en la UE y del 65,8% en los países de la moneda común.

Al repartirla entre la población, la factura a pagar es creciente. Antes de que estallara la crisis, al acabar 2007, cada español debía 8.484,35 euros por cabeza proveniente del pasivo del sector público. Nueve años más tarde cada habitante tiene un pasivo de 23.733 euros por cabeza con origen público. Es decir, durante la crisis la factura pública de cada español ha subido en 15.248 euros, un alza del 180%.

El pasado mes de junio, la deuda pública marcó el 101% del PIB, un porcentaje que no alcanzaba desde 1909, cuando la economía arrastraba una enorme inflación y la herencia de las guerras coloniales de Cuba y Filipinas. Sin embargo, en dinero contante y sonante, junio de 2016 fue el mes en el que la Administración debió un mayor importe en la Historia: 1.102.114 millones de euros.

Todas las administraciones han elevado su deuda durante la crisis, pero destacan especialmente el Estado y las comunidades autónomas. Estas últimas han cuadriplicado su pasivo desde el 7% del PIB que suponía en 2007 al 27,5% actual. Junto a ello, el Estado, acreedor de la mayor parte del pasivo regional, atesora un 88% del PIB. En el último epígrafe, las corporaciones locales deben solo un 3,2% del PIB.

Desapalancamiento privado

Al sumar el sector privado, España ha variado el componente de su deuda durante la crisis. Si empresas, hogares y Administración debían en 2008 un 249,4% del PIB, ahora adeudan un 265,8%. La mejora del sector privado se la ha comido el empeoramiento de la Administración. Al arrancar la crisis, en 2007, empresas y hogares eran los que más deuda acumulaban, con un 206% del PIB, fruto de los excesos de los años de bonanza, en forma de la deuda contraídas por compañías que después conocerían la crisis y de hipotecas del lado de las familias. Desde 2010 el sector privado ha ido desapalancándose mientras el sector público se endeudaba. Así, desde agosto de 2010 a 2016 empresas no financieras y familias han reducido su deuda en 530.372 millones mientras la Administración ha elevado su pasivo en 494.906 millones.

Precisamente, fue en 2010 el último año en el que España cumplió con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en este punto, ya que la UE recomienda una deuda del 60% del PIB. En 2012 el Gobierno aprobó la Ley de Estabilidad donde preveía llegar en 2020 al 60% del PIB de deuda pública.

No obstante el verbo deber se conjugará en presente y futuro durante bastantes años por parte de la Administración. Según las estimaciones de la Autoridad Fiscal, España no conseguirá reducir la deuda pública a este nivel hasta 16 años después, es decir, hasta 2036.

El pasivo de las Administraciones será un dolor de cabeza constante en los próximos años. Si finalmente España logra bajar el déficit del 3% del PIB en 2018, como prevé el Gobierno, el Ejecutivo de entonces continuará bajo el brazo corrector de la Comisión Europea debido a su deuda.

Además, la UE también vigila a España por la abultada deuda exterior que posee y que no ha dejado de incrementarse en los últimos años. España tiene una deuda bruta frente al exterior, la llamada deuda externa, del 224% del PIB. Este saldo con el extranjero era de apenas el 220% al comenzar la crisis. Si a los pasivos de la economía española con el resto del mundo se le restan los activos que también tiene en el extranjero se obtiene la deuda exterior neta, que alcanza el 91% del PIB. Un nivel que es casi tres veces superior al que recomienda la UE -el 35% del PIB- y que evidencia la debilidad de la economía española. En Europa solo la superan Chipre (129.2%), Grecia (126,4%) y Portugal (109,4%).

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