Vocento 15 años 22 de Octubre, 03:02 am

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Alivio en las colas de Dover, aunque habrá semanas con retrasos

LUIS VENTOSO

El pasado fin de semana comenzó la gran operación salida de vacaciones en el Reino Unido, al concluir las clases de los colegiales, que a diferencia de España se prolongan hasta la penúltima semana de julio. El aluvión de turistas británicos con rumbo al continente y el endurecimiento y falta de dotación de los controles en el puerto francés de Calais provocaron un enorme atasco en las carreteras del condado de Kent, con tapones de tráfico de 15 horas y colas de 20 kilómetros. Todo con temperaturas altas para lo que es el verano inglés y familias con niños que llegaron a pasar casi 24 horas en sus coches.

Hoy la situación se ha aliviado. Las autoridades británicas aseguran ya que no hay atascos serios, pero la policía de Kent advierte que los retrasos continuarán durante varias semanas.

Francia está en estado de emergencia desde el pasado noviembre, cuando el terrorismo islamista mató a 130 personas en París, a lo que se ha unido el reciente golpe de Niza. En esta situación ha intensificado el rigor en sus controles fronterizos. El problema es que no habría incorporado a un número de agentes suficientes para evitar contratiempos a los viajeros en forma de retrasos. El Kent Council denuncia que en la noche del viernes, cuando comenzó toda las «pesadilla» del fin de semana, hubo momentos en los que solo había un aduanero galo en el control de Calais. El jefe del puerto francés, Jean-Marc Puissesseau ha criticado duramente a las autoridades de su país y dice que el dispositivo «estuvo mal organizado».

El sábado, en el pico del atasco en Dover, el mayor puerto del Canal de la Mancha, el Ministerio del Interior británico envió a policías suyos a ayudar a Calais. No pueden encargarse del control de paso, pero sí colaborar en el registro de los vehículos. Pero no solo hay críticas del lado francés, los laboristas británicos acusan al Gobierno de Theresa May de no haber previsto el problema, que los sorprendió con la guardia baja.

La A20 de salida de Londres llegó a estar cortada en algunos momentos. La situación en Kent fue tal que grupos de voluntarios repartieron agua entre los conductores. También se instalaron algunos servicios portátiles en las cunetas. Aunque la situación ha mejorado, las autoridades recomiendan a los viajeros que lleven comida y agua.

La prensa sensacionalista británica, que no se pierde una, ha llegado a especular con si las colas no serán una venganza francesa por el voto a favor del Brexit, teoría que no aparece en los periódicos de calidad. El Daily Mail, siempre amigo de la hipérbole, llega a comparar los atascos con la apurada salida de las tropas británicas de Dunkerque en la Segunda Guerra Mundial.

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