21 de Enero, 12:17 pm

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El Atlético de Madrid, a un año de su mudanza: la Peineta se prepara

MARTA R. DOMINGO / MIGUEL OLIVER

Apenas falta un año para que la soledad de la Peineta deje de ser una estampa habitual en el distrito de San Blas-Canillejas. Tras superar la «pesadilla» de las candidaturas fracasadas en 2012, 2016 y 2020 para acoger los Juegos Olímpicos en la capital, el Atlético de Madrid , por fin, podrá mudarse el próximo verano a su nueva casa. A doce meses de la entrega de la obra, ABC ha podido comprobar «in situ» cómo decenas de operarios se afanan por rematar los acabados en el interior y levantar su «corona», una cubierta ligera y traslúcida de 46.500 metros cuadrados que tapará el 96% de las 68.000 localidades.

Gigantescas piezas de acero blancas se acumulan estos días en el exterior del estadio para su ensamblaje en forma de dos enormes anillos, que después se colocarán en el techo del complejo. El nuevo hogar del Atlético se convertirá, gracias a esta cubierta, en una «olla a presión con tapadera» por «la enorme resonancia» de los espectadores, según lo describen sus arquitectos, Antonio Cruz y Antonio Ortiz. Este esqueleto metálico se ha fabricado en La Coruña, curiosamente, por la misma empresa que preparó algunas piezas para el Santiago Bernabéu . A su vez, el recubrimiento, elaborado con fibra de vidrio y un derivado del teflón, llegará desde Shangai. Este material ya se ha utilizado en otros grandes estadios como Maracaná o el Olímpico de Berlín.

El Consistorio aún no han comenzado su tarea: urbanizar los alrededores
Desde el club afirman que se cumplirán los plazos de entrega de la obra en 2017

Hasta 6.000 toneladas de acero, 14 kilómetros de cable del mismo material y 83.000 metros cuadrados de membrana de fibra de vidrio se ha necesitado para su elaboración. Unos números impresionantes que permiten hacerse a la idea de la espectacularidad de este armazón, que se terminará de instalar a principios de diciembre y que se convertirá en el emblema del nuevo estadio de los colchoneros.

El diseño de la cubierta también es clave para engrandecer el sonido de la afición desde las gradas. Una hinchada que será aún más protagonista en este campo, ya que el estadio no contará con pista de atletismo, como estaba previsto cuando Madrid se postulaba como sede olímpica. De hecho, las gradas estarán muy cerca del terreno de juego, ya que se reduce bastante la distancia con respecto al Vicente Calderón. Por ejemplo, quienes se sitúen en el Fondo Sur, vivirán el partido a unos 5 metros de la línea de cal.

El espacio dedicado a la afición también aumentará un 166% con respecto al actual emplazamiento, ya que cuenta con una parcela de 88.150 metros cuadrados frente a los 31.046 metros de la superficie que ocupa el estadio del Manzanares. No obstante, los arquitectos, han querido hacer un pequeño guiño homenaje al Calderón al dejar dos aberturas a los lados de la grada de la antigua Peineta.

El hecho de contar con mayor superficie ha permitido que, por un lado, los asientos sean más anchos, y, por otro, que se creen dentro del estadio varias zonas de ocio con distintos ambientes donde celebrar las previas y los postpartidos: cerca del Fondo Sur, se levantará una «fan zone»; y en el otro extremo del campo, un área de recreo más familiar, con un parque infantil y concursos.

Además, sobre la grada media habrá un «anillo de palcos» VIP, que abarcará unas 7.000 butacas. También habrá hueco para la historia centenaria del club, ya que también instalarán allí el museo, la tienda oficial y una zona de restauración preparada para abastecer a 68.000 personas sin aprietos.

Trabajos contrareloj

Otra de las singularidades de este proyecto es el gran aparcamiento que se ha cimentado bajo el graderío, que contará con 1.100 plazas. A este parking se sumará otro en el exterior, con espacio para otros 3.000 vehículos, que se ha comprometido a desarrollar el Ayuntamiento de Madrid.

Precisamente, esto es lo que le preocupa ahora al club. Fuentes rojiblancas indican que la construcción del edificio avanza a gran ritmo y que podrá cumplir con el calendario de obras, que prevé su finalización en julio del año que viene, para que el equipo pueda arrancar en él la temporada 2017/18. No obstante, temen que el plan del Consistorio para urbanizar, ajardinar y preparar los accesos de los alrededores del campo, no llegue a tiempo.

Lo que sí está garantizado es el transporte público: aún quedan vestigios del ambicioso plan de accesos por la expectativa olímpica. Así, el estadio contará con la estación de Estadio Olímpico (Línea 7), una de las más grandes de la red de Metro de Madrid, que cuenta con 56 tornos de entrada y salida. Un proyecto que aspira a ser «el mejor estadio de Europa». Un campo cinco estrellas.

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