23 de Octubre, 12:30 pm

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«La corrupción resta cada año un 0,5% de crecimiento a España»

Javier Tahiri

El economista de BBVA señala que «por cada dos puntos que se reduce la tasa de paro, el déficit público baja un punto y medio»

La incertidumbre es una de las palabras que más repite Rafael Doménech (Sao Paulo, 1962). Economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, según la Diana Esade su servicio de estudios fue el que más acertó en sus previsiones de crecimiento de España para 2015, frente a instituciones como el FMI. En opinión del experto, la corrupción y el deterioro de las instituciones son dos de los mayores problemas de España. «Si suben los impuestos, pero el ciudadano no percibe que el Estado gasta mejor su dinero, aumentará el fraude», resuelve. Doménech apuesta por reformar en profundidad la eficiencia del sector público y la calidad institucional.

¿En qué está afectando ya a la economía la incertidumbre política?

Más que incertidumbre política, hablamos de un concepto más acotado: la incertidumbre en la política económica. La inestabilidad retrasa la toma de decisiones de consumo e inversión. Hay un decalaje: la situación actual determina gran parte del gasto de los hogares en los próximos seis meses. Cuanto mayor y duradera sea la incertidumbre, mayor es el impacto sobre la actividad y las primas de riesgo. Son mayores los retos que tenemos internos, que los factores que nos vienen de fuera. Que el mundo crezca más o el petróleo baje nos ayuda, pero es más importante y tiene más impacto las reformas que podemos aplicar para reducir el paro.

¿La formación de gobierno ayudaría?

La incertidumbre económica se puede mantener incluso si se forma gobierno, si este aplica las medidas economicas erróneas o no hace nada. Que se forme un Ejecutivo pronto pero que aplique las políticas que menos necesita el país, puede detener la recuperación española. En el otro extremo hay países como Bélgica, que estuvieron más de un año sin formar gobierno, y no sufrió incertidumbre económica. ¿Por qué? Porque la sociedad veía que las diferencias entre los partidos no eran económicas, sino por otras cuestiones.

En España hay amplias diferencias de un partido a otro en estos aspectos

La inestabilidad económica está alcanzando máximos desde 2004. Esto no debe meter prisa a los políticos: es mejor que se tomen su tiempo pero que salga un Ejecutivo que tome las reformas adecuadas.

¿Se refiere a una continuación de las reformas que ya se han aplicado?

No solo eso, es ir más allá. Ampliar la reforma laboral, fomentar que las empresas ganen tamaño, acelerar la eficiencia de la Administración, la ley de unidad de mercado, reformar la educación o la fiscalidad. Hay que apostar por las reformas estructurales, porque cada dos puntos de reducción del paro es una bajada de punto y medio del déficit. España tiene una tasa de desempleo estructural de entorno al 17%. Si la reduciéramos a la mitad, entre el 8 y el 9%, que sigue siendo alta, tendríamos superávit público estructural. También se debe mejorar la calidad de instituciones, luchar contra la corrupción, una de las mayores preocupaciones de la sociedad española.

¿Cuánto resta la corrupción al crecimiento del Producto Interior Bruto?

No debemos olvidar dónde estamos a escala mundial. España está mejor que la mayor parte de los países, entre el 20% más alto de todo el planeta en términos de calidad institucional y niveles de corrupción. Pese a ello, tenemos un amplio margen de mejora. Aproximarnos a los países que están en el 1% con mayor calidad institucional, nos daría un 0,5% del PIB anual. Esto es lo que perdemos cada año por el deterioro de las instituciones. Si el año pasado no hubiéramos tenido todos los casos de corrupción, en lugar de crecer un 3,2%, la economía hubiera repuntado un 3,7%. Y esto, a lo largo de los años, acaba marcando la diferencia. Por ello, llevar a cabo reformas estructurales es la mejor estrategia.

¿Cómo juzga posponer la reducción del déficit público?

Desde 2009 a 2015, el déficit se ha reducido a algo menos de la mitad, del 11% al 4,5% en seis años. Es decir, un ajuste fiscal a cámara lenta que ha sido el adecuado, porque si llevas una consolidación muy intensa, lastra el crecimiento pero a la vez no puedes poner en peligro tu credibilidad sino los reduces. Este ritmo es el que se debe mantener los próximos años. Si aflojamos en la consolidación fiscal perderemos credibilidad ante los mercados. Simplemente manteniendo el gasto público y aumentando la eficiencia de la Administración, podríamos ir mejorando de forma gradual los servicios públicos y, al mismo tiempo, reducir el déficit público si dejamos que la recuperación lo alimente a través de mayores ingresos.

Bruselas señala que hay que ajustar 10.000 millones

Pide ajustes porque todo indica que nos hemos desviado en 2015. Bruselas nos dice que o se aplican reformas o ajustes, hay que elegir. Lo que no podemos pretender es no hacer nada y gastar más.

¿Se puede elevar el gasto público mediante una subida de impuestos?

Aumentar los gastos e ingresos públicos es un proceso lento en el que el Estado tiene que ir convenciendo poco a poco a la sociedad de que gestiona mejor sus recursos. Si no mejoramos la eficiencia con los actuales niveles de corrupción, lo único que vamos a lograr aumentando los impuestos de un día para otro es elevar el fraude fiscal.


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