20 de Enero, 22:28 pm

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tras el 20-d

¿A quién beneficia que se convoquen nuevas elecciones?

Nieves Mira
Las pasadas elecciones del 20-D dejaron un panorama político con un parlamento ingobernable, en el que está siendo muy difícil que las ?ahora? cuatro fuerzas con representación se pongan de acuerdo y alguno de los candidatos logre formar gobierno. Abiertas todas las hipótesis sobre posibles combinaciones, la última opción y, quizá, la menos deseada, es que se tengan que volver a convocar elecciones. Esto ocurrirá si pasados dos meses desde la primera votación de investidura en la Cámara Baja ningún candidato lograra hacerse con el Gobierno. En ese caso, los nuevos comicios se celebrarían probablemente para el mes de marzo. Pero, ¿para qué partidos podría significar un castigo? ¿Para cuáles, en cambio, una alegría?
De haber concurrido a las elecciones Izquierda Unida con Podemos, estos hubieran sumado 13 diputados más

Pablo Iglesias ya dijo en una entrevista previa a las elecciones en ABC que «si hubiera habido más debates, habríamos tenido mayoría absoluta», reconociendo así que un mayor tiempo para hacer campaña le hubiera resultado favorable. Según las encuestas y los resultados, con sus 69 escaños, echó la delantera a Ciudadanos gracias a una intensa campaña electoral que, al contrario que a Albert Rivera, sí que le funcionó y le hizo crecer. Fuentes internas del partido aseguran que ahora la prioridad no serían unas elecciones, aunque no las miran con malos ojos. Además, los malos resultados obtenidos por Izquierda Unida podrían hacer que, esta vez sí, aunque las negociaciones fueran arduas y complicadas, se integraran en Podemos. De haberlo hecho el 20-D, la formación de Iglesias habría obtenido 13 escaños más.

Poco más de diez días después de las elecciones, cada partido apura sus tiempos. Mientras el PSOE se divide internamente, el Partido Popular busca el apoyo de toda la oposición para su posible investidura, aunque de momento, solo Ciudadanos ha declarado que se abstendrá en la segunda votación. Las cuentas aún no cuadran y nada hace que se descarte un escenario donde tengan que convocarse elecciones de nuevo.

El PSOE en la encrucijada

«Unas nuevas elecciones beneficiarían a Podemos, pero también al Partido Popular. A los primeros porque confirmarían las tendencias apuntadas por todas las últimas encuestas y seguirían subiendo, y a los segundos porque los electores podrían decidirse por votar la estabilidad que, en teoría, aportaría el PP», señala Marta Rebolledo, profesora de Comunicación Política en la Universidad de Navarra. En este caso, Podemos sería también el mayor beneficiado de la inestabilidad interna del PSOE, «se podrían vender como "somos realmente la izquierda", los únicos salvadores».

«Ahora las negociaciones políticas importan más que los propios votos»Marta Rebolledo, experta en comunicación política

«El paradigma al que estamos acostumbrados ha cambiado; antes votábamos y sabíamos la misma noche quién iba a gobernar. Los españoles han demostrado que quieren un cambio en la manera de hacer política, y eso también va a cambiar la manera de implicarnos y relacionarnos con ella», comenta Rebolledo sobre la posibilidad de que los ciudadanos tengan que volver a votar. «Lo mismo que los políticos tienen que aprender, retomar la cultura de la Transición de negociar y ceder, también los ciudadanos tinenen que implicarse de otra manera», sentencia. Mientras se convocan o no, los políticos emprenden un tiempo hasta ahora desconocido, el del diálogo y el entendimiento. Sánchez, Iglesias y Rivera ya han pasado por la Moncloa, aunque parece que poco ha sido el entendimiento. «Ahora las negociaciones políticas importan más que los propios votos y los políticos tienen que demostrar altura de miras».

En un momento en que el Parlamento está más dividido que nunca y que los partidos repiten en su discurso la reclama por parte de los ciudadanos de un tiempo nuevo y de entendimiento, impacta observar el «no» rotundo de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy y al Partido Popular en su breve reunión tras el 20-D o las líneas rojas exigidas por Pablo Iglesias la misma noche. El tono casi chantajista de los de Iglesias coloca a los socialistas ante un difícil dilema. «Si el PSOE pacta se va a diluir, y a largo plazo no le va a beneficiar en nada, pero, ¿cómo explicarían que se abstiene para que el Partido Popular pueda gobernar», se pregunta Rebolledo. En cualquier caso, la decisión será difícil y tendrá consecuencias.

Si finalmente fuera un gobierno popular el que dirigiera la próxima legislatura apoyado por socialistas y Ciudadanos, Podemos se quedarían como la «alternativa del pueblo, la verdadera izquierda, ganaría todo el terreno que hasta ahora no ha tenido», señala.

Mientras tanto, Albert Rivera, que se sabe sería el más perjudicado de unas hipotéticas elecciones, no duda en exigir que el nuevo Ejecutivo tiene que ponerse en marcha de inmediato. «Para que Ciudadanos empiece a exigir desde la oposición», ha reiterado en muchas ocasiones. Sus 40 diputados se reducirían considerablemente tras comprobar que sus votos no han tenido la relevancia necesaria como para ser decisivos en el nuevo Gobierno. Esta misma semana anunciaban que el partido naranja no descarta abstenerse ante un pacto PSOE-Podemos si renuncian al referéndum catalán. Contemplan así cualquier posibilidad antes de que las urnas puedan perjudicarlos.


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