Ferrari tiene muchos padres
Alonso estrena un coche modelado por un cuerpo de ingenieros que se juegan el prestigio de la marca
«No siento las manos», soltaba Hamilton a primera hora de la mañana ayer en Jerez, dos grados sobre cero mientras se dirigía al McLaren, el bólido que congrega a la unanimidad estética. Es el más hermoso cada año. Vettel y su bufanda patrocinada por la bebida energética aceleraban hacia el Red Bull de nomenclatura concisa, RB8, ansiosos por fundirse de nuevo en la pista. Decorado de gran premio con todos los primeros espadas de la Fórmula 1 al volante, en el que interviene como uno más Pedro Martínez de la Rosa. Ya no comenta carreras. Sueña y corre con HRT. El equipo español ya tiene sede, la Caja Mágica de Madrid. Y el piloto se mostraba radiante por los progresos de su escudería, que ya dispone de un banco de trabajo permanente. [Las mejores imágenes de los entrenamientos en Jerez] En otra dimensión, siempre punto nuclear de las atenciones, compareció Fernando Alonso en el Ferrari. La cita ya es una tradición en la Fórmula 1, como si anunciase el murmullo de la temporada en ciernes. Vuelve Alonso en su tercera partitura con el «cavallino rampante». Cunde en Italia el flirteo nunca consumado entre Luca di Montezemolo y la política. Mucha gente lo ve en Italia como el salvador de la patria y el presidente de Ferrari deja correr el agua del juego amoroso. Pero mientras deshoja la margarita, lanza mensajes tajantes a su equipo. «Ferrari no puede permitirse otro año como este», dijo en un encuentro con periodistas el pasado diciembre. Ferrari ha movi .... más información
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