Las perspectivas a largo siguen siendo buenas
Sólidos beneficios y señales adicionales de relajación en los mercados crediticios ayudaron a la renta variable a vivir un fuerte rally la semana pasada. El Dow Jones y el S&P 500 subieron un 4,3%, hasta los 12.849 y los 1.390, respectivamente, mientras que el Nasdaq avanzó un 4,9%, hasta los 2.403 puntos. Los títulos energéticos fueron los de mejor evolución (8%) gracias al rally de los precios del crudo hasta los 117 dólares. Con estas ganancias, el Dow cae un 3,1% en el año, el S&P 500 un 5,3% y el Nasdaq, un 9,4%.
En general, los datos macro han sido débiles, pero mantenemos que no han apuntado hacia niveles recesionarios. Las nóminas se han reducido durante los últimos tres meses, pero las peticiones de subsidio por desempleo todavía son consistentes con niveles de crecimiento económico. La inflación también parece estar cediendo.
Los datos de inflación alcanzaron un máximo en enero, pero se han moderado en los últimos dos meses, una tendencia que esperamos que continúe. Reconocemos, no obstante, que la inflación de la alimentación y la energía continúa sin control. En el plano de los beneficios, la temporada de resultados del primer trimestre está en camino y, a pesar de algunas previsiones pesimistas, el sector no financiero lo está haciendo bien, ayudado por un dólar débil, fuertes exportaciones, recompra de acciones y un sector manufacturero que se mantiene saludable.
En conjunto, esperamos que el crecimiento del PIB variará entre el 0% y el 2% para los próximos dos trimestres, con el efecto arrastre del sistema financiero y el sector inmobiliario aguantando el año que viene. También esperamos que el tipo de los fed funds repuntará un poco y permanecerá plano después durante algún tiempo. La próxima reunión de la Reserva Federal está prevista para el 30 de abril, y esperamos que baje los tipos otros 25 puntos básicos, quizás marcando el último de los recortes para el ciclo actual (asumiendo que el entorno crediticio siga mostrando signos de mejora).
La renta variable sigue volviéndose contra un entorno de viento de cola y de frente. Las condiciones monetarias casi nunca han sido tan acomodaticias, si bien las incertidumbres económicas y los temores a mayores problemas bancarios continúan elevadas. En este entorno, creemos que las acciones lucharán por mantener una ruptura alcista hasta que las condiciones crediticias se relajen más. La implacable subida de los precios energéticos también es viento de cara para las acciones, y uno poco usual, porque los precios de las materias primas típicamente caen cuando el crecimiento económico es menor.
Por el momento, seguimos creyendo que las perspectivas a largo plazo para la renta variable siguen siendo razonablemente buenas y que el entorno monetario y de liquidez debería compensar las presiones bajistas de unos menores beneficios. El entorno técnico continúa mostrando signos de mejora, con la semana pasada marcando la tercera consecutiva de más acciones en máximos que mínimos de los últimos doce meses. Advertiríamos cautela, no obstante, porque aunque los precios parecen haber tocado fondo a mediados de marzo, no esperamos ver un mínimo en `v` y no estaríamos sorprendidos si vemos alguna caída como parte de un proceso de creación de suelo.

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