El curso arranca con la polémica del uso del móvil en las aulas
Los padres buscan que nada enturbie el rendimiento escolar, pero ven en el teléfono celular su mejor aliado para controlar a sus hijos.
De forma mayoritaria los claustros de profesores y los sindicatos de trabajadores docentes están adoptando una decisión firme que traerá no pocos quebraderos de cabeza ante el curso escolar que está a punto de comenzar. No sólo obligarán a que sus alumnos (con edades hasta 17 / 18 años) mantengan apagados sus teléfonos móviles durante el transcurso de las clases, como ya exigían en anteriores períodos lectivos. Ahora han decidido dar un paso más drástico: los teléfonos celulares quedan desterrados del recinto escolar. Los niños no podrán introducir sus terminales en el colegio y deberán dejarlos en sus domicilios.
LAS CIFRAS
El problema no es menor. Según tres estudios sobre el asunto realizados por el Instituto Nacional de Estadística, la sociedad estatal Red.es y el Defensor de Menor, los menores entre 8 y 12 años expresan su deseo de tener un teléfono ?de inmediato? y los preadolescentes de 11 y 12 años argumentan que ?son los últimos de la clase sin móvil?. El 45,7% de los chavales entre 10 y 14 años disponen de su propio celular, y este porcentaje asciende hasta el 78,4% entre los jóvenes de 16 y 17 años. El 30,9% de los pequeños entre 10 y 15 años y el 63% de los adolescentes ente 16 y 17 años usan diariamente servicios de telefonía inalámbrica.
Los responsables de los centros y los profesionales de la educación argumentan que la entrada del móvil en la clase se ha convertido durante los últimos cursos en el principal causante del descenso de la concentración de los alumnos y también en el motivo de un buen número de disputas entre el cuerpo docente y los estudiantes. Ahora la nueva medida encaminada a vetar la entrada del teléfono celular en el recinto escolar se justifica porque los alumnos prefieren consumir su tiempo de recreo concentrados en el uso de sus terminales, lo que tiende a aislarlos de sus compañeros y perjudica su educación para la convivencia.
LA OPINIÓN DE LOS PADRES
Las asociaciones de padres de alumnos (APA) comienzan a movilizarse en contra de la marginación del uso del móvil en las escuelas. Muchos adultos están convencidos de que la telefonía celular es el mejor aliado que poseen para controlar los movimientos de sus hijos; en el colegio, pero sobre todo fuera de él. Reconocen que ningún profesor puede aceptar que sus clases puedan verse interrumpidas por el timbre y las conversaciones telefónicas de sus alumnos. Sin embargo, se oponen a que los niños tengan que dejar sus terminales en casa ya que ello les impide controlar si acuden al colegio o se ausentan de él, máxime cuando ahora las operadoras de telecos facilitan servicios fiables de localización. Los docentes replican que mal se podrá establecer este control si los alumnos, como no puede ser de otro modo, tienen sus teléfonos apagados en el interior de las aulas.
LA REACCIÓN DEL GOBIERNO
El Ministerio de Educación no ha redactado normativas sobre el asunto. Por un lado, afirma que llevar el teléfono al colegio atañe a la libre decisión de padres y alumnos. A la vez reconoce que a los claustros de profesores a y los docentes también les asiste el derecho de prohibir el uso de la telefonía celular en los centros escolares. En España las competencias sobre educación están transferidas a las comunidades autónomas y tampoco estas han adoptado una postura uniforme y definida sobre el tema. El Reglamento de Derechos y Deberes del Alumno remite para la resolución del contencioso a los Consejos Escolares en los que participan profesores, alumnos y padres, con lo que dejan que las decisiones se adopten en el seno de cada escuela.
LOS FABRICANTES
Ajena a la polémica, la industria de las telecomunicaciones inalámbricas ha decidido asaltar el mercado infantil, porque es uno de los pocos segmentos de la población en el que todavía tiene espacio para crecer. En Estados Unidos, el gigante Disney
En España, Telefónica Móviles

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