La generación on-line da la espalda a los medios impresos
En los últimos años se ha acuñado un chiste entre los profesionales del periodismo escrito que asegura que con cada esquela se pierde un lector del mismo periódico que la publica.
Se trata de una exageración de humor negro que, no obstante, refleja la preocupación de los responsables y trabajadores de los medios tradicionales ante el avance de la información en tiempo real, que ha llevado los índices de difusión de la prensa escrita al estancamiento y, en algunos sectores, a la depresión.
La significativa reducción de las tiradas de las publicaciones económicas no puede ser interpretada como un ataque repentino de desinterés del público hacia un área que cada día resulta ser la obsesión monotemática de cientos de ciudadanos en edad de ganarse las habichuelas.
El fenómeno tiene mucho más que ver con el hecho de que un número creciente de trabajadores ocupan su jornada laboral delante de un PC. Y este ordenador se ha convertido en una ventana del acceso inmediato a los temas económicos y profesionales que le interesan.
Pero a estas alturas de la inmersión planetaria en los contenidos de Internet no sólo son los medios escritos quienes tienen motivos de preocupación. Aunque las cifras todavía no son demasiado claras, existen tendencias muy evidentes que indican que las nuevas generaciones, jóvenes y ya más maduritas (se excluye a los niños menores de 14 años), están dando también la espalda a las emisiones convencionales de televisión.
¿LA TELEVISIÓN ESTÁ EN CRISIS?
El último ?Informe anual de televisión 2004? realizado por Media Planign Group alerta sobre el fenómeno del estancamiento en términos absolutos del consumo televisivo entre los televidentes que denomina ?jóvenes? (de 14 a 24 años), y de la desaceleración de este mismo parámetro entre el colectivo que denomina ?adultos jóvenes? (de 25 a 44 años) con un exiguo incremento de cinco minutos en el tiempo que a diario pasaron delante de la llamada ?caja tonta? durante los últimos 12 meses.
Este estancamiento en los hábitos televisivos en las franjas de la población más dinámicas, más productivas y, en fin, las que cuentan con un mayor futuro, se ve además agravado por el hecho de que son precisamente estos segmentos los que están empujando hacia arriba la cuota de mercado (que ha llegado ya al 8,9%) de las nuevas cadenas de televisión; las digitales, las temáticas y especializadas, y las locales.
Esta tendencia debe relacionarse necesariamente con el estudio realizado por el consultor Emer-GFK que demuestra que en 2004 el 47 % de los españoles entre 13 y 35 años fueron jugadores habituales de video juegos, con un índice de uso de este tipo de entretenimiento de entre tres y cuatro veces por semana.
Añadamos a ello la riada de datos que el mismo sentido recogen el Instituto Nacional de Estadística, del Instituto Nacional de Empleo o del Estudio General de Medios que, en resumen, demuestran que los españoles menores de 25 años utilizan el PC y acceden a Internet el doble que los mayores de 45, o que la penetración de la telefonía móvil es superior al 90% entre los menores de 34 años, mientras que se sitúa por debajo del 70% en el colectivo entre los 45 y los 54 años.
CAMBIOS EN EL MODELO GENERACIONAL
De nuevo se abre una gran brecha entre generaciones que afecta a la forma en que cada colectivo accede al conocimiento de la actualidad. Los menores de 35-40 años huyen de la información empaquetada, ya sea en forma de periódico impreso, ya sea con formato de bloques de programación de televisión o radio. Prefieren el zaping, o mejor, la elección en tiempo real. Han tenido la fortuna de que la tecnología les facilita cada día de mejor manera sus deseos.
Necesitan a los periodistas y al periodismo, a los contenidos y a quienes los producen, pero no admiten que se les impongan corsés en forma de bloques de noticias o espacios de interés que ellos mismos pueden fabricarse (en demasiadas ocasiones de forma gratuita) utilizando su propia orientación en el mundo de la red.
Quieren ser los dueños de su conocimiento y para ello usan y abusan de las facilidades que les otorgan potentes buscadores, y sobre todo el contacto y las referencias que obtienen de la intercomunicación inmediata y directa con sus amigos y afines a través del mesenger, de los mensajes cortos celulares, del correo electrónico.
Los más expertos y avanzados dominan programas informáticos del tipo de eMule que les permiten acceder al disco duro del ordenador de sus allegados; esto es, al moderno santuario donde cada individuo guarda, en forma de ceros y unos, sus más preciados conocimientos, sus referencias estrategicas y de actualidad, así como los archivos de sus mejores descubrimientos sobre sus particulaes aéreas de interés.

----
























