RSC.- Los fabricantes de juguetes practican el "terrorismo" químico contra los niños, según un experto en sostenibilidad
Durante la presentación en el Instituto de Empresa de la versión española de 'De la cuna a la cuna', que ha publicado junto con el arquitecto William McDonough, Braungart puso el ejemplo de una de las muñecas comercializadas por Mattel y repasó las concentraciones de metales pesados tóxicos que contiene, como el níquel o cadmio. "Estos juguetes no están diseñados para la salud sino para ser más baratos", afirmó.
"Es verdadero terrorismo contra los niños --aseguró este químico--, el que quiera buscar armas de destrucción masiva no tiene que irse a Irak, le basta con ir a la habitación de su hijo". En su opinión, este problema se manifiesta en cifras como la tasa de menores alérgicos, un 47 por ciento en la Unión Europea, por ejemplo.
Estos niveles de sustancias tóxicas o perjudiciales para el Medio Ambiente se encuentran en objetos de uso cotidiano, como el coche o la lavadora, en los que los contaminantes prohibidos se sustituyen por otros sin que realmente se realicen esfuerzos por lograr diseños sostenibles y "ecoefectivos".
Tal y como subrayó McDonough, experto en arquitectura sostenible, al que la revista 'Time' ha nombrado 'Héroe del Planeta', la clave se encuentra precisamente en "ser efectivos" --"hacer lo correcto"-- y no tanto en "ser eficientes" --"hacer las cosas bien"--, dado que la eficiencia es peligrosa cuando lo que se hace no es lo correcto.
Según sus palabras, el ser humano "no es tan inteligente como se cree" y ha entrado en el "juego" del desarrollo sin definir sus objetivos. "?Es nuestro objetivo el cambio climático? ?La contaminación con mercurio?", se preguntó. "Desde luego, si nuestro plan es llegar a la tragedia, lo estamos haciendo extraordinariamente bien", añadió McDonough.
'NUTRIENTES' TECNOLOGICOS
La clave, explicaron ambos investigadores, es superar el concepto 'de la cuna a la tumba' (es decir, producir, utilizar, tirar/incinerar) al sistema 'de la cuna a la cuna': considerar los productos como "nutrientes tecnológicos" que pueden recuperarse para fabricar nuevos bienes, imitando al ciclo de vida biológico.
McDonough y Braungart han cooperado en más de 200 proyectos de aplicación del concepto 'de la cuna a la cuna' para gobiernos y empresas en sectores como la construcción, el transporte o la automoción. Este sistema ha sido adoptado, por ejemplo, por Ford, BASF o el Gobierno chino.
El fabricante mallorquín de zapatos Camper es otra de las compañías que ha adoptado esta filosofía, cooperando incluso con la EPEA para el desarrollo del zapato biodegradable en tres piezas WABI (lanzado en 2000).
| 08-Feb-2005 16:25:40 (EUROPA PRESS) 02/08/16-25/05 "

1.79%























