El crudo no da tregua: Nuevos récords en Londres y Nueva York
En el New York Mercantile Exchange, el barril de crudo de calidad 'light sweet crude' para entrega en noviembre cerró por primera vez por encima de 53 dólares, a 53,31 dólares, tras alcanzar poco antes la cotización récord de 53,40 dólares.
Fue la cuarta sesión consecutiva de alza. Los precios subieron 10,50 dólares en menos de un mes en Nueva York.
La misma fiebre se vivió en Londres, donde el barril de Brent del Mar del Norte cerró con una ganancia de 81 centavos a 49,71 dólares, tras alcanzar un récord de 49,75 dólares.
El Brent subió en total un 7,1% esta semana y un 68% en lo que va de año.
Según Marshall Steeves, analista de Refco, 'el mal tiempo en Lousiana hace temer una nueva tormenta' en el sur de Estados Unidos, lo que podría retrasar las reparaciones de las infraestructuras petroleras dañadas por el paso del huracán Ivan.
Se estima que unos 450.000 barriles de crudo faltan todavía de la producción habitual estadounidense desde el paso del huracán Ivan a mediados de setiembre.
Según Steeves, los precios del combustible para calefacción también alcanzaron un récord al cerrar a 1,454 dólares por galón para el contrato de noviembre, en alza de 2,31 centavos.
Los stocks de petróleo están en niveles históricamente bajos en Estados Unidos y los inversores temen una posible escasez al acercarse el invierno.
Estos temores se ven reforzados por la amenaza de una huelga general en Nigeria --el sexto productor mundial-- convocada para el lunes por la principal intersindical del país para protestar contra el alza de la gasolina.
Esta amenaza de huelga es la 'más seria' preocupación actual del mercado, y podría elevar las cotizaciones hasta los 60 dólares el barril en Nueva York, auguró Simon Wardell, analista del centro de investigaciones londinense World Markets Research Centre (WMRC).
Otro analista, Bruce Evers, del banco Investec, es aún más pesimista: 'Los precios del petróleo en Estados Unidos probablemente subirán hasta un margen de entre 60 y 70 dólares el próximo mes', asegura.
La situación que se produce en Nigeria es considerada paradójica. La principal intersindical, el Congreso Nacional del trabajo (NLC), exige al gobierno una baja de los precios internos de la gasolina aunque contribuya indirectamente a hacerlos subir.
Pese a ser primer productor de crudo de Africa y sexto mundial, Nigeria está obligado a importar petróleo refinado.
Varias rondas de negociaciones con el gobierno han fracasado, la última de ellas el mismo viernes, con lo que el camino para la huelga parece expedito.
El NLC ya se organiza para el paro: 'Nos preparamos para la huelga. Seguro que la convocaremos a partir del lunes pues el gobierno demostró que no desea negociar con nosotros', declaró el secretario general del NLC, Owei Lafemka.
El sindicato de empleados del sector petrolero (NUPENG) ya anunció que se sumará al movimiento.
A estas inquietudes se suma el conflicto social en el seno del gigante del petróleo anglo-holandés Shell, cuyos empleados nigerianos están en huelga desde el jueves por la mañana.
Los trabajadores exigen que la dirección renuncie a un plan de despidos de 2.000 empleados.
En fin, pese a un acuerdo suscrito la semana pasada entre el presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, y los rebeldes del Delta del Níger, uno de estos grupos -La Fuerza voluntaria del Pueblo del Delta del Niger (NDPVF)- publicó el viernes un comunicado pidiendo la 'salida inmediata' del ejército de esta región.
Es en el Delta del Níger donde se extrae lo esencial de los 2,5 millones de barriles diarios producidos por Nigeria.
El grupo rebelde plantea una serie de reivindicaciones, entre ellas el derecho a la determinación de 'los pueblos del Delta del Níger', pero recuerda que 'acepta el proceso de paz' acordado hace siete días.

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