El panorama a largo plazo parece pintar bien para el dólar...
Un descenso puntual, corrección que dio lugar más tarde a una subida ininterrumpida del euro hasta enero de este año.
La diferencia es clara entre ambos planteamientos: según el primero, la moneda norteamericana habría entrado en un proceso de corrección frente al descenso del último año y medio; en el segundo, se trataría de una breve consolidación que daría lugar a nuevos altos para el euro en los próximos meses.
Tan diferentes, pero que en el fondo parecen marcar un rango de variación de la moneda europea entre 1,15-1,30 dólares. Acotado el rango bajo por el continuo deterioro de la balanza corriente norteamericana, cuando la economía europea ofrece más indicios de una moderada (pero asentada) recuperación.
El rango alto está delimitado por las propias autoridades europeas, celosas de que un nuevo proceso alcista del euro vuelva a dar al traste con la recuperación.
EL PANORAMA PINTA BIEN PARA EL DÓLAR
La caída no ha sido ahora tan pronunciada como la sufrida por el euro durante el verano pasado, aunque llama la atención las similitudes de su perfil de comportamiento. Según nuestro analista técnico, completar el mismo comportamiento llevaría a no romper el jueves a la baja el nivel de 1,2045 unidades.
La ruptura a la baja de este último nivel desembocaría en un fuerte descenso de la moneda europea en los próximos días.
Sinceramente, reconozco que me sigo sintiendo más cómodo largo de dólar que del euro.
El contexto de tipos al alza (la Fed puede seguir utilizando el argumento de la mesura en la subida de los tipos oficiales, pero los de la deuda los fija el mercado), en un contexto de fuerte crecimiento económico norteamericano, seguirá beneficiando a la moneda norteamericana.
Además, una subida del euro hasta los máximos de febrero, combinado con elevados precios del petróleo, podría volver a afianzar las expectativas de un recorte de tipos por el BCE.
OTROS FACTORES DE INTERÉS
Aunque algo más soportada que a principios del año, la economía europea sigue ofreciendo indicios de debilidad. Hoy los datos de paro en Alemania han sido un buen ejemplo de ello.
Por último, no podemos dejar de lado las últimas cifras de flujos del exterior hacia los activos en yenes: durante el mes de abril unas salidas netas entre mercados por encima de 1,5 billones de yenes.
La especulación sobre una moderación del crecimiento de China, afectando a las economías del área, también debería beneficiar a la moneda norteamericana.

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