España, deprimida en la Sociedad de la Información
La mitad de esa cifra, 518 millones de euros, son los dineros que se han previsto para el desarrollo en España de la Sociedad de la Información.
Los presupuestos públicos destinados a ayudas en favor de la investigación básica y de la investigación aplicada (conceptos conocidos como 'investigación científica' e 'I+D+i') suelen presentar una apariencia confusa y opaca.
Los departamentos ministeriales que conceden estas subvenciones, especialmente el Ministerio de Ciencia y Tecnología que monopoliza más del 85%, ofrecen unos datos que son un 'totum revolutum'.
En esta amalgama apenas se distingue entre conceptos tan opuestos como puede ser un gasto corriente de la Administración, (por ejemplo, el pago de los sueldos de los funcionarios-científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas), de lo que es la financiación pura y dura, apenas encubierta con una pátina de I+D, de la compra de armamento (tecnológico, sofisticado y extranjero) para los Ejércitos.
El saco de dineros informe que se agrupa bajo el epígrafe 'ayudas a la investigación', tiene una dimensión total de 4.402 millones de euros en los presupuestos públicos de 2004.
De esta cantidad, el gasto destinado a usos civiles es de 3.029 millones, mientras que el dedicado a subvenciones con destinos de carácter militar (en los que se incluyen los 1.069 millones del ministerio de Ciencia y Tecnología y 340 de otros departamentos) suma 1.400 millones.
Los programas destinados a 'investigación científica' acaparan 1.029 millones. En ellos se incluye el mantenimiento de ese cuerpo denso que es el sistema público de ciencia.
El volumen de subvenciones que se dedican a impulsar una mayor participación del sector privado en las actividades de I+D+i, especialmente a través del programa de fomento de la innovación técnica (Profit), suman 707 millones. De este apartado, los recursos destinados a fomentar el desarrollo de la Sociedad de la Información ascienden, o más bien se reducen, a 518 millones.
Con estos datos en la mano, el Ministerio de Ciencia y Tecnología ha decidido sacar pecho. Asegura que, según los parámetros del tercer informe de indicadores de Ciencia y Tecnología de la Unión Europea correspondientes a 2003, el gasto total de España en I+D, en relación con el producto interior bruto (PIB), ha experimentado un crecimiento medio anual del 2,9% entre 1995 y 2001, frente al 0,4% de la media de los países de la Comunidad.
Adicionalmente, el crecimiento anual de España en gasto total de I+D ha sido del 6,7% en el período citado, frente al 3,4% de media en la UE.
GRAN OFENSIVA MEDIÁTICA
Juan Costa, recién estrenado ministro de Ciencia y Tecnología ha lanzado una gran ofensiva mediática para demostrar que el nuestro es un país puntero en asignación de recursos a I+D, en contra de lo que señalan todos los indicadores independientes que describen a España como un Estado deprimido y a la baja cuando se le relaciona con el objetivo de alcanzar el paraíso de la Sociedad de la Información.
La cruzada propagandística de Costa, no sólo se ha centrado en las asignaciones presupuestarias de 2004, sino también en el análisis del gasto en ayudas realmente ejecutado en el ejercicio anterior, 2003.
Así, durante el pasado año el volumen presupuestado de ayudas directas a empresas para el desarrollo de I+D ascendió a 2.155 millones. De esa cantidad fueron realmente utilizados 2.097 millones. Esto es; la ejecución presupuestaria se situó en el 97,30%. Este dato contrasta y mejora los resultados de los dos ejercicios anteriores, 2002 y 2001, en los que el porcentaje de ejecución se situó en 95,64% y en 84,69%, respectivamente.
El número de proyectos empresariales que se presentaron en 2003 en solicitud de ayudas para asuntos relacionados con la tecnología sumaron 5.600. De ellos, 3.500 recibieron la subvención que solicitaban.

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