El año que nos dejó vino marcado por el resurgimiento del oro
El oro es uno de los activos que mejor rendimeinto ha tenido este año con una apreciación cercana al 19% en dólares.
La fortaleza del oro llama la atención debido a que este preciado metal suele subir en épócas en las que la renta variable flaquea. Sin embargo, este año el Índice S&P 500 cerrará, salvo imprevistos de últimisima ahora, con un rendimiento positivo cercano al 25%.
¿A que se debe entonces la fortaleza del oro?
1) Debilidad del dólar
El ?billete verde? se ha depreciado considerablemente este año, especialmente frente al euro. No es de extrañar que esta evolución se haya visto reflejada en una apreciación del precio de la onza de oro cotizada en dólares.
2) Falta de credibilidad de las divisas
La divisa de la economía estadounidense, cuya balanza por cuenta corriente tiene un déficit diario de nada menos que 1.500 millones de dólares, ha sido la más castigada por los inversores.
Sin embargo, el euro, si bien se ha apreciado mucho, sigue sin contar con una gran confianza por parte de los participantes en el mercado de divisas. Son muchos los interrogantes que ha abierto el reciente ?permiso? dado por los Quince al incumplimiento de Alemania y Francia de los criterios fiscales del Pacto de Estabilidad.
Una divisa fuerte tiene que estar respaldada por una política fiscal solida. En la Unión Europea la solidez de la política fiscal aún plantea muchos interrogantes.
Asimismo, el cumplimiento de las reglas de toma de decisión de política fiscal y monetaria seguirá pesando como una losa sobre la cotización del euro. La falta de confianza en el dólar y en el euro ha originado que los inversores hayan invertido en el oro como un valor refugio.
3) Menor cobertura de riesgo de las compañías mineras
En los años noventa las grandes compañías mineras se cubrían frente a una bajada del precio del oro mediante el cierre de contratos de ventas de oro a futuro. Estas empresas, generalmente surafricanas, australianas y canadienses, ultimamente han limitado el número de estas transacciones de cobertura de riesgo.
A la vista del renovado brio en el precio del oro, han confiado en una subida del precio del metal y, en muchos casos, desistido de realizar operaciones de venta a futuro. La presión vendedora sobre el precio del oro se ha limitado.
4) Menores ventas de los bancos centrales
Los bancos centrales de los países del G-7 tradicionalmente han tenido una proporción muy alta de sus reservas en oro. A la vista de la menor importancia del oro como activo en los mercados financieros, los bancos emisores redujeron sus existencias de oro en los años ochenta y noventa.
La parte más gruesa de los programas de venta ya ha finalizado. Asimismo, los bancos centrales de muchos países asiáticos están comprando oro. Estos bancos emisores tradicionalmente han apostado por comprar activos en dólares y tienen existencias de oro inferiores a las de los bancos centrales del G-7. Este año estos bancos emisores han comprado oro, debido a la debilidad del dólar.
5) Tensiones geopolíticas
El precio del oro también se ha visto beneficiado por las políticas unilaterales del Gobierno de EEUU; que han causado desequilibrios geopolíticos (EEUU-Unión Europea, EEUU-Rusia y, por supuesto, mundo árabe-mundo occidental).
Los continuos atentados terroristas, en su mayor parte perpetrados por fundamentalistas islámicos, también han sembrado el tipo de incertidumbre del que se suele beneficiar el oro como valor refugio.
6) Surgimiento de una clase media china
Un factor que no es de caracter macroeconómico ni geopolítico, pero que afecta directamente la demanda de oro como metal-materia prima es la mayor demanda proveniente de China. La incipiente clase media china, un país en el que el oro tiene un gran reconocimiento como joya, se ha visto reflejada en una mayor demanda del preciado metal.

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