Economía/Empresas.- Leche Pascual defiende el rigor del estudio que niega los efectos probióticos del yogur
Leche Pascual señala en un comunicado que el estudio coordinado por el Dr.Javier Yuste, Jefe de Salud Laboral del Hospital Ramón y Cajal, y cuyo objetivo era "demostrar que no existen diferencias entre el yogur fresco y el yogur pasteurizado después de la fermentación", reúne "todas las características de rigor y validez científicos y sus conclusiones son firmes".
Además, apunta que la parte microbiológica del mismo ha sido admitida en el Congreso de la ICAAC (Interscience Conference Antimicrobial Agents and Chemiotherapy) que se celebrará en Chicago en septiembre.
Este estudio se realizó sobre un grupo 114 voluntarios y se complementó con otro, "anterior e independiente", realizado sobre ratas por la Facultad de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad San Pablo-CEU, recientemente publicado en la revista 'Nutrición Hospitalaria'. El comunicado recuerda que, "el estudio con ratas permite abordajes experimentales que no son posibles en humanos".
Así, Grupo Leche Pascual insiste en que "los resultados de ambos trabajos, independientes y complementarios, son firmes y ajustados al rigor científico, aunque claramente difieren de las opiniones de la AEFY, liderada por Danone", recuerda.
Igualmente, rebate las críticas de la AEFY precisando que la Norma del Codex Alimentarius referente a leches fermentadas, en su redacción del 2 de julio del 2003, no reserva la denominación de "yogur" al yogur tradicional, como apuntaba la AEFY.
"Al contrario --puntualiza--, esta Norma (que no tiene valor legislativo) deja en libertad a cada país para legislar la denominación más adecuada, siempre atendiendo a la correcta información del consumidor. Varios países entre los más avanzados del mundo (EE.UU., Reino Unido, Alemania, Holanda), además de España, reconocen actualmente la denominación 'yogur pasteurizado' y bajo esta denominación permiten su comercialización", recuerda.
Además, añade que, en 2001, un informe de la FAO-OMS sobre características y propiedades que deben reunir las bacterias probióticas establecía que las dos bacterias típicas del yogur no pueden ser consideradas probióticas porque carecen de la propiedad de proliferar en el intestino humano y que otro posterior, de 2002, reconoce las ventajas del consumo de yogur en individuos diagnosticados como intolerantes a la lactosa.
"Pero esta propiedad es compartida por los yogures pasteurizados, ya que ambos son igualmente adecuados como reconocen diversos autores", recuerda.
Finalmente, apunta que La AEFY mencionaba en su comunicado un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que, según decía, avala las diferencias entre ambos tipos de yogur. Pascual, sin embargo, apunta que dicho informe "no refleja la opinión del CSIC sino la de los autores firmantes y, además, el trabajo es de revisión de la literatura, no experimental, y ampliamente discutible en sus conclusiones, ya que existen otros tantos estudios cuyas conclusiones son contrarias". | (EUROPA PRESS) 08/01/17-17/03 "

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