La ONU vota hoy el levantamiento de las sanciones a Irak
La votación sobre la iniciativa está programada para las 09.30 horas (1330 GMT) del jueves y diplomáticos dijeron que Washington y los coauspiciadores Gran Bretaña y España esperan lograr el apoyo de 14 y probablemente de sus 15 miembros.
El más reciente proyecto es producto de una tercera revisión desde que la versión inicial de resolución fuera presentada la semana pasada.
De los países originalmente indecisos, Alemania estaba "definitivamente a bordo", o a favor del proyecto, mientras seguían indecisos Francia, Rusia, China y Siria, dijeron los diplomáticos.
"Nuestra impresión es que los miembros del Consejo han aceptado esta resolución y que ésta tiene un fuerte apoyo", dijo el embajador estadounidense ante as Naciones Unidas, John Negroponte. "Si fuera posible un consenso, sería muy deseable", apuntó.
"Ahora esperamos que haya el máximo número de votos positivos para este texto muy mejorado, sobre el que hemos trabajado en los últimos días. Por eso, (habrá) una votación mañana en la mañana", declaró el embajador británico, Jeremy Greenstock.
Washington esperaba inicialmente que la votación fuera este miércoles, pero el aplazamiento fue inevitable después de que, durante un debate de cuatro horas a puertas cerradas realizado el martes, miembros del Consejo de Seguridad propusieron decenas de cambios en el proyecto de 12 páginas
La resolución pondría fin a 13 años de sanciones de la ONU, impuestas a Irak después de su invasión de 1990 a Kuwait, y daría paso también a un levantamiento por fases del control de las Nacions Unidas sobre la economía iraquí.
POSTURA FRANCESA
La resolución concedería a Estados Unidos y Gran Bretaña, como países responsables de la ocupación tras la guerra que derrocó a Saddam Hussein, amplios poderes para administrar Irak y vender su petróleo para financiar la reconstrucción hasta que se constituya un nuevo gobierno.
A pesar de la autoridad sin precedentes que ganarían Washington y Londres, las otras potencias del Consejo de Seguridad --ansiosas por curar las heridas dejadas por el fallido intento de Estados Unidos de lograr en marzo la aprobación de la ONU para invadir Irak-- no amenazan ahora con el veto.
El miércoles era un misterio si Francia, que enfureció a Washington al encabezar la oposición contra la autorización de la ONU a la guerra, votaría "sí" o preferiría abstenerse.
Los auspiciadores del proyecto de resolución aceptaron en la noche del martes nuevos compromisos para tratar de ganar el apoyo francés.
Preocupado por la falta de un plazo para la instalación de un nuevo gobierno iraquí, París quería que la resolución tenga vigencia de un año, tras el cual el Consejo revisaría su implementación y decidiría si la renueva o no.
Washington se opuso a esta idea pero aceptó en cambio permitir que el Consejo de Seguridad revise la aplicación de la resolución en 12 meses, cuando se podrían tomar medidas adicionales si fuese necesario.
Pero el nuevo proyecto no atendió la demanda de Rusia de que se permita a los inspectores de la ONU retornar a Irak para certificar que no posee armas químicas, biológicas o nucleares.
Mientras Washington ha dejado la puerta abierta a posibles cambios futuros, ha rechazado la posibilidad de cumplir resoluciones previas de la ONU que requerían que, antes de que las sanciones sean levantadas, los inspectores certifiquen que todas las armas de exterminio de Irak han sido destruidas.
Este punto es particularmente sensitivo, porque Estados Unidos dijo que estaba invadiendo Irak para desarmar a ese país y hasta ahora no ha encontrado armas químicas, biológicas ni nucleares.

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