¡Compren dólares! Se acerca la hora de la venganza bíblica
El derrumbamiento de las torres gemelas. El boquete en el muro del inexpugnable Pentágono. Las imágenes de cuerpos vivos o muertos en pleno vuelo tras tirarse del piso 80 o 90 del World Trade Center. Los almacenes improvisados en el Brooks Brothers de Broadway. para los restos de seres humanos, piernas, brazos, cabezas amontonados como los maniquíes rotos de la misma tienda...
Hace un par de días un senador dijo: "Estamos en guerra. Lo que pasa es que no sabemos contra quién". Usted tranquilo. Esto se arreglará pronto, si no se ha arreglado ya.
El refugio, atacado
La respuesta militar de EE UU sería terrorífica aunque sólo fuese por la necesidad de ofrecer una venganza bíblica a las víctimas y al pueblo herido, convencidos en su gran mayoría de que el culpable es el fanatismo islamista. Pero hay más motivos para justificar, mejor dicho, para hacer imprescindible un contraataque devastador y repentino (sólo se avisará a la CNN) en Afganistán, Irán o Paquistán. O, ¿por qué no?, en los tres países a la vez.
El otro motivo es nada menos que la categoría de refugio financiero que EEUU y el dólar han disfrutado desde la Segunda Guerra Mundial y que está en entredicho desde el ataque. Pregúnteselo a cualquiera de los operadores de divisas.
Julian Jessop de Standard and Chartered en Londres lo explica con pelos y señales. Si no hay respuesta militar y "la gente pierde confianza en EE UU", habrá una repatriación de capitales en Europa y Japón y el colapso del dólar, advierte. Y cuando se trata de una economía que requiere del 70% de los ahorros mundiales para financiar su gigantesco déficit externo "nadie, absolutamente nadie quiere eso", añadió. "Todo depende de la respuesta militar estadounidense", asegura.
Hay varios escenarios, explicó Jessop, y "no me atrevo a asignarles posibilidades". "Si basta un golpe rápido y clínico para acabar con un determinado tipo en Afganistán (Bin Laden) todo pasará inadvertido", calcula. "En caso de que la ofensiva tenga que dirigirse contra un Estado, el peligro de recesión mundial será real", continúa, sobre todo si se dispara el precio del petróleo. Pero una recesión es un precio muy asumible si hay que defender la divisa refugio de EEUU.
La clave está en el dólar
El dólar es el indicador clave. Se recuperó ayer tras desplomarse con la misma dinámica vertical que las torres gemelas en su infernal caída. Ray Dalio, que gestiona 38.000 millones de dólares en los fondos de inversión estadounidense Bridgewater Asociantes, considera que "el atentado es incondicionalmente negativo para el dólar". Sólo una contundente respuesta militar podría recuperar la confianza de los mercados.
Los historiadores bursátiles repiten estos días para quitar hierro al colapso bursátil que las bolsas siempre se recuperan seis meses después de los acontecimientos desestabilizadores. Pasó tras la invasión de Kuwait hace una década y después de Pearl Harbour también, aunque Ben Affleck, el protagonista de la película, no se enteró. Lo mismo puede decirse para la cotización del dólar.
Pero para que Wall Street levante cabeza ahora, y para que EEUU tenga su catarsis colectiva, hará falta algo muy fuerte, tan fuerte como la operación Tormenta del Desierto contra Irak en 1991 o incluso la declaración de guerra contra Japón de 1941.

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