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estreno de 'autómata'

Antonio Banderas: ''A Melanie la admiraba antes de entablar una relación con ella y la sigo admirando ahora'

JUAN VILÁ (Europa)

Lleva todo el día concediendo entrevistas, pero nos recibe con una inmensa sonrisa y una bandeja de pasteles en la mano. «¿Quieres uno?», me pregunta. Luego se sienta y habla apasionadamente de 'Autómata', la cinta dirigida por Gabe Ibáñez que nos traslada hasta un futuro en el que los robots empiezan a rebelarse contra la humanidad. Ciencia ficción 'made in Spain' con unos estupendos resultados visuales.

Europa: ¿Qué le llevó a involucrarse en Autómata?

Antonio Banderas: La pasión desenfrenada que tengo por el riesgo [risas]. Me pareció un producto insólito para la cinematografía española. Mucha gente había visto el guión y había dicho que no se podía hacer con menos de 30 o 40 millones de dólares. Nuestro presupuesto final fue de cinco millones.

E: Parece que se siente cómodo con su papel de productor y descubridor de jóvenes talentos.

A.B: Me encanta cuando veo ese brillo en los ojos de determinada gente. Me recuerda mucho a mí mismo. Pensar que un tío con talento podía haber dejado esta película en un cajón me da mucho coraje.

E: Usted nunca había actuado en una película de ciencia ficción. 

A.B: No, y en parte es lógico. Cuando en Estados Unidos se hace una de estas películas, los repartos suelen ser anglosajones: ellos son los astronautas y los que llevan las naves. Aunque ahora eso está cambiando: ya se permiten hispanos y acentos diferentes en el espacio [sonríe]. 

E: Creo que renunció a su sueldo como actor.

A.B: Sí y recurrí a mis amigos actores, productores y de todo tipo para sacar la película adelante.

E: Encima tuvo que raparse la cabeza...

A.B: Eso fue lo más cómodo [risas]. Te levantas por la mañana y no necesitas ni champú.

E: 'Autómata' supuso también su despedida personal y profesional de Melanie Griffith. 

A.B: Hay una escena donde el personaje de ella le dice al mío: «Adiós, Jacq Vaucan», y yo respondo muy bajito: «Adiós». Ese fue nuestro final. Para mí resultó muy emocionante. Yo a Melanie la admiraba antes de entablar una relación con ella y la sigo admirando ahora. Está pagando un precio muy alto, que es el que pagan todas la actrices en Hollywood cuando cumplen determinada edad.

E: Pues usted no para de trabajar. ¿Es más fácil para los hombres? 

A.B: Sí, ahí tienes a Harrison Ford, con más de 70 años y sigue trabajando. Hollywood es terriblemente cruel con las mujeres. Las somete a muchísima presión.

E: ¿Cuál es su secreto para mantenerse?

A.B: La versatilidad. Haber hecho casi todos los géneros me abre un campo de posibilidades mucho más amplio. También el haberme mantenido en un terreno muy accesible, porque a veces subes muy deprisa y lo peligroso de las cumbres es que se te pueden clavar en el culo.

E: Al margen de las cámaras y el escenario, ¿qué le queda por hacer?

A.B: Muchas cosas. Me considero un hombre renacentista, quizá porque tengo una conciencia muy grande de la muerte y de la relatividad de todo. Últimamente estoy componiendo música, pero también me apetece escribir poesía y hacer muchas otras cosas. Algunas las daré a conocer y otras no, las mantendré en el terreno privado.

E: ¿Qué queda de ese chico de Málaga que se fue a Hollywood sin saber casi inglés?

A.B: Queda ese chico, y queda también ese otro chaval que se marchó de Málaga a los 18 años. Queda el motor, que sigue engrasado, el cariño que tengo por mi profesión y la admiración por mis compañeros. Yo sigo yendo a ver películas y me las creo. No veo las cámaras detrás, las luces... Simplemente veo una historia y, como espectador, me gusta. Sigo enamorado de mi profesión.

E: ¿Se plantea volver a España?

A.B: Completamente no, pero tampoco siento que haya abandonado España. Me gustaría establecerme en Nueva York, una ciudad en la que me siento muy cómodo y que sirve de puente entre dos universos: el mundo de Hollywood y el del cine español. 

E: Vistos desde dentro, ¿son tan distintos como parece esos dos mundos?

A.B: Hollywood apuesta por la industria, y me parece muy bien; y el cine europeo apuesta por las historias con un carácter más artístico, porque no tienen la presión constante del dólar y los grandes presupuestos. Los americanos hacen cocacolas y nosotros vino.

E: ¿Qué es lo que más echa de menos de España?

A.B: La vida diaria. Pasearme por una calle de Málaga, sentarme en un terracita, tomarme una caña, ver a los amigos, hablar en mi idioma, comer mi comida... Las cosas más simples de la cultura mediterránea, algo muy primitivo y, al mismo tiempo, muy sofisticado.

E: En febrero le dan el Goya de Honor por toda su carrera. ¿Qué representa para usted?

A.B: Representa dos cosas: un recuento, un momento de parada y de mirar al pasado, de decir: ¡Guau, cuántas caras, cuántos nombres, cuántos momentos, cuántos despertares a las cuatro de la mañana para irme a rodar, cuántas alfombras rojas!... Y representa también un estímulo tremendo para seguir caminando. El reconocimiento sirve también para darme cuenta de que no estoy solo.

AUTÓMATA: ¡MALDITAS MÁQUINAS!

En Autómata, Antonio Banderas es un agente de seguros de una compañía robótica. El filme especula sobre un futuro donde las máquinas superan a la inteligencia humana. 

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