Entre viñas y monasterios
Lujo contemporáneo y arte de vivir en una abadía del siglo XII. Restaurada y convertida en hotel, este templo del enoturismo y monumento nacional ofrece mayordomo personal a los huéspedes.
En pleno centro del valle del Duero, lindada por cuatro kilómetros de ribera y rodeada de viñedos, se asienta esta abadía fundada por Sancho Ansúrez, que se levantó en 1146. Poco después, el segundo abad hizo plantar las primeras cepas que él mismo trajo de Borgoña.
Dulcemente posado en el llano, el pétreo conjunto monacal aparece a la vista sólido y leve a la vez, a pesar de sus grandes proporciones. Y guarda entre sus muros huellas significativas de los diversos estilos que han marcado cada época y sus sucesivas reconstrucciones: románico, gótico, renacimiento y barroco, entre otros.
El arquitecto italiano Marco Serra ha llevado a cabo una cuidadosa intervención para que la restauración resulte casi invisible. Cubierto ese objetivo, dentro del edificio se vive con naturalidad y cómodamente en unos espacios imponentes que en origen se concibieron para que los fieles creyeran en el poder y la gracia de Dios. En la antigua hospedería se ubican las 19 habitaciones y 2 suites, amplias y con profusión de balcones con vistas a los viñedos. Dotadas con las últimas tecnologías, cuentan con modernos cuartos de baño revestidos de mosaicos de piedra y cada una dispone de un mayordomo personal que satisfará hasta los deseos más sofisticados, como ir a comer a San Sebastián en un viaje de ida y vuelta en helicóptero.
En el conjunto, muebles de nogal y tapicerías de liso terciopelo se adaptan al legado histórico restándole solemnidad y añadiendo bienestar. Huyendo del abigarramiento, los anchos y silenciosos corredores que invitan al recogimiento apenas están adornados con un banco, una talla y otras piezas antiguas. El vacío también pone en valor la gran escalera bajo una cúpula barroca iluminada por el sol y el claustro, con sus bóvedas de crucería enlucidas de blanco en torno a un jardín de plantas aromáticas, donde se almuerza en verano.
Desde aquí se accede a la iglesia tardorrománica de tres ábsides y tres naves, mística e impresionante en su desnudez que, paradójicamente, ahora se dedica a eventos especiales y a las catas que forman parte de las visitas enológicas. La sala capitular, único espacio sobrecargado de muebles, es el sitio ideal para tomar un aperitivo o un cóctel, entre sus arquivoltas y columnas con grifos y camellos labrados en sus capiteles. Y, al lado, el antiguo refectorio se ha convertido en un restaurante gastronómico dirigido por el chef suizo Urs Bieri, que ofrece además una experiencia insólita e inolvidable: comidas campestres bajo una encina centenaria para disfrutar de sus mejores recetas con cubertería de plata, excelentes vinos y todo lo que marca la ley.
Dónde y cómo
DIRECCIÓN: 47340 Sardón de Duero (Valladolid). Teléfono: 983 68 03 14.
www.abadia-retuerta.com.
CIERRA: nunca.
TARJETAS: American Express, Master Card, Visa y Dinners.
PRECIOS: doble, desde 290 euros, la habitación estándar hasta 750 euros, la suite con 2 dormitorios; desayuno, IVA y servicio de mayordomo, incluidos. Precio medio del restaurante: 75 euros.
Un lugar para...
Comer, beber, soñar. Lejos del mundanal ruido, en un lugar rodeado de viñas y monte bajo de Castilla.
Hacer turismo enológico. Del cultivo de la vid a la degustación, explorando a pie o en bici el complejo mundo del vino sin salir de aquí o visitando, además, otras grandes bodegas que se encuentran en el entorno.
Sobrevolar la milla de oro. En avioneta o helicóptero, el valle del Duero a vista de pájaro y a sus pies. Entre Tudela de Duero y Peñafiel.
Revivir la historia. Visitando otros monasterios cercanos como Santa María de Valbuena y las ruinas de Santa María de la Armedilla.
