El Real Madrid anunció el 11 de junio que el Manchester United aceptaba su oferta por Cristiano Ronaldo. Un montante total de 94 millones de euros, el futbolista más caro de la historia. 72 horas antes, el club alistó a Kaká. Otros 65 millones. En total, 159 millones. Más de 26.000 millones de las extintas pesetas. ¿Quién había permitido a Florentino Pérez contar con esa ingente bolsa de dinero? La respuesta se conoció cuatro días después, el pasado lunes: Caja Madrid -con el aval del contrato televisivo de Mediapro por 1.100 millones durante siete años- y el Santander han aportado alrededor de 75 millones cada uno.
Gracias a estas dos entidades, el magnate madrileño afrontará el primer plazo pactado con Berlusconi por el brasileño y sufragará la contratación del portugués a los ingleses, que no han querido saber nada de diferir los pagos y han dado a los blancos una fecha tope: el 30 de junio.
Con estas dos sonoras jugadas, el presidente de la constructora ACS ha abierto la senda de su promesa electoral; levantar un gran proyecto deportivo al que destinará 300 millones. Los 150 primeros ya gozan de acomodo. El resto saldrá de la caja fuerte de Concha Espina -100 millones- y de la venta de esa tropa de futbolistas cuya presencia en el césped ha sido marginal durante la última temporada. Aunque otras fuentes apuntan a que Florentino sopesa solicitar otros 150 millones a los bancos, con la edificación de siete pisos más en la Esquina del Bernabéu -cuya propiedad recuperará el Madrid en 2010- como garantía.
«Inversión, no gasto»
Pero, más allá de los números, el dirigente ha vuelto a demostrar que no le tiembla el pulso para capitalizar movimientos de envergadura. «Los fichajes no son un gasto. Son una inversión». Filosofía de Florentino Pérez. Ya la dejó clara en su estreno, en 2000, cuando nada más llegar se hizo con Luis Figo por 60 millones. Aquella operación récord le salió redonda; los ingresos del club se triplicaron -de 100 a 300 millones- en tan sólo un año. «Se paga mucho por los jugadores porque ellos lo devuelven con intereses», ha explicado Jorge Valdano. «De todos los fichajes, los más caros han sido los más rentables», corrobora el presidente.
Así, el grupo de trabajo del sexto empresario más rico de España, según 'Forbes', ya ha estimado el rendimiento que puede sacar a Kaká y Cristiano Ronaldo: alrededor de 130 millones hasta 2011.
¿Cómo lo conseguirá? En un primer término, gracias a que Kaká ha cedido el 50 % de sus derechos de imagen a la entidad blanca, 45 millones por año. Por otro lado, el Madrid aprovechará el tirón mediático mundial de ambos para renegociar al alza los contratos ya suscritos. Algunos directivos se han dirigido a Adidas, Bwin y Coca Cola -que pagan 20, 18 y 10 millones al año- para pedirles más dinero. La marca deportiva y la de refrescos, de hecho, se frotan las manos; Ronaldo es la estrella de Nike y Pepsi, pero cuando dispute un partido se verá más la camiseta de la firma alemana que las botas de la estadounidense.
Del mismo modo, recuperará esas macrogiras tan criticadas en el plano deportivo pero tan rentables desde el financiero. El primer paso ya se ha dado: los jugadores de Manuel Pellegrini disputarán este verano varios partidos en Norteamérica. Antes de los fichajes, el caché del equipo era de 1,5 millones. Ahora es de 10, y ya se mira a Asia, donde prometen cerca de 20.
La venta de camisetas, el 'merchandising', será otra inmensa fuente de ingresos. Por este concepto, Beckham generó 428 millones en cuatro años. El tirón de Ronaldo, que gana 13 millones al año por publicidad y aún conserva sus derechos de imagen -los blancos solicitan el 50%- es similar. De hecho, al día siguiente de su fichaje, la demanda de zamarras tanto de Kaká como de Ronaldo -a 78 euros- se disparó.
Asimismo, la petición de entradas aumentará. Y no hay que olvidar el plano deportivo. Se supone que los blancos serán más potentes, llegarán más lejos en la 'Champions'; el Barça, por ejemplo, catapultó sus ingresos por su título. Con estos ingredientes, Florentino espera alcanzar unos ingresos de 600 millones en 2011, 200 más de los previstos para este ejercicio. Y es que su lema es: «sólo lo barato sale caro».

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