La 'culpa' de esta disfunción la tiene una normativa creada para promover la llegada de empresas, directivos y profesionales especializados y que ahora es conocida como 'ley Beckham' porque fue este 'galáctico' de Florentino la primera estrella que se acogió a una estrategia que permite a los trabajadores extranjeros cualificados cumplir con el fisco como si no residieran en el país.
De hecho, la tributación de las estrellas de los diversos ámbitos en España es la menor de los países con ligas de fútbol punteras. Le sigue Holanda, con un 30 %y diversas retribuciones en especie, mientras aquí sólo pueden disfrutar de la menor tributación. Luego aparecen Francia y Reino Unido, aunque con sistemas más complejos. Y en Alemania, todo el mundo paga, como máximo, el 45 %, dos puntos más de lo que ocurre en Italia.
Los grandes beneficiados, de todos modos, no son ni David Beckham entonces, ni Kaká o Cristiano Ronaldo ahora. Es el equipo que les recluta, debido a que los agentes negocian el sueldo neto de su representado. De esta manera, el Real Madrid es el que se ahorra ese dinero extra.
Ejemplo práctico. Supongamos que Florentino Pérez considera que Raúl debe cobrar lo mismo que Cristiano: 13 millones de euros. Pues bien, el delantero español supondría un desembolso para las arcas del club del Paseo de la Castellana de 18,59 millones de euros. El portugués, en cambio, sólo costaría 16,12 millones.
Pero estos beneficios no son eternos. Se pueden aplicar hasta un máximo de seis años y deben solicitarse dentro de los seis meses siguientes desde la fecha de inicio de la actividad en España.

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