Hay que sacar provecho de cualquier bien. En época de crisis, incluso ese cuadro que tiene colgado en la pared de su salón le puede aportar una buena cantidad de dinero y mejorar el dañado presupuesto familiar. Las obras de arte pueden suponer un buen partido siempre que se vendan con asesoramiento, y asegurándose de que lo que tiene realmente vale lo que usted creía.
El mercado del arte es uno de los menos regulados en España y ello facilita que las falsificaciones sean muy frecuentes. Quizá crea que su cuadro tiene un valor incalculable y, a la hora de la verdad, puede darse de bruces con la realidad cuando le comuniquen que esa obra de arte apenas vale dinero.
La mejor opción es dejarse asesorar por un experto antes de adentrarse en el mercado. Tecnitasa Arte es una de las pocas empresas que se dedica, desde hace dos años, a la tasación de obras de arte. Con la crisis, la afluencia a este tipo de asesores ha aumentado. El 80% de los clientes que les llega quieren vender sus cuadros para obtener dinero, mientras que sólo un 20% lo hacen por asuntos de herencias.
Al ser un mercado tan opaco, en ocasiones, los expertos rehuyen de la idea de acudir a anticuarios. «Normalmente, ellos compran cuadros a precios muchos más bajos que en otro tipo de mercados, pues actúan como intermediarios que luego venden las obras en otros lugares», explica Paloma Ruiz Azqueta, responsable de Desarrollo de Negocio de Tecnitasa Arte.
Proceso complejo
Cuantos más documentos se tengan para poder acreditar la veracidad de una obra, mucho mejor. Por ejemplo, un certificado de autenticidad es una de las mejores opciones. Con los artistas modernos es mucho más fácil obtenerlos, pero el problema surge cuando tenemos en casa una obra de arte antigua. En este caso, o se demuestra ser un heredero del propio artista -en ocasiones, imposible- o se debe acudir a expertos en la época en la que haya sido elaborada la obra para que puedan acreditar su veracidad.
En Tecnitasa realizan todo el proceso de verificación de obras. Lo primero que hacen es solicitar toda la documentación posible sobre el cuadro en cuestión. Después, el cliente envía una fotografía de la obra, para que sea valorada por los expertos. A partir de ahí, hay dos opciones: que el cuadro sea original y, por tanto, tenga valor en el mercado; o que se descarte cualquier autenticidad y al cliente no le quede más remedio que la resignación. «Si no merece la pena hacer una tasación oficial, no le vamos a hacer pagar 80 ó 90 euros, que es lo que cuesta, pues con una simple fotografía se puede saber si se trata de una falsificación», afirma Paloma Ruiz Azqueta.
A veces, también son necesarias algunas pruebas que, por su coste económico, sólo son recomendables para casos muy excepcionales. Por ejemplo, en Tecnitasa Arte recomiendan someter a un cuadro a la de Carbono 14 y a la de Rayos X, cuando el valor de la obra pueda superar los 600.000 euros.
Colocar en el mercado
A partir de esa valoración, es momento de colocar el cuadro en el mercado. La mejor opción es la de acudir a una casa de subastas, sobre todo si se tienen prisas para obtener liquidez.
Eso sí, como ocurre en otros muchos sectores económicos, los precios de las subastas están cayendo a un ritmo considerable. Los propios trabajadores de casas de prestigio como Sotheby's o Christie's reconocen que cada vez tienen más dificultades para colocar los cuadros que aparecen en sus subastas. Los precios van bajando y el inversor lo sabe, por lo que suele esperar a nuevas colecciones para ver si los precios caen todavía más y adquirir una obra a un precio inferior.
De hecho, en la última subasta de obras modernistas de Sotheby's -en la que se incluía algún Picasso- varias de las obras tuvieron que ser retiradas porque sus precios no llegaban al mínimo previsto por la compañía. Las pocas que se vendieron lo hicieron por 61 millones de dólares, frente a los 119 millones previstos.
Adentrarse en el arte
Para aquellos inversores que quieran colocar fácilmente una obra de arte, los expertos de Tecnitasa recomiendan acudir a mercados maduros, como los de Estados Unidos y, en menor medida, el británico o el alemán.
Si lo que quiere es, por el contrario, adentrarse en este tipo de inversiones artísticas, también debe tener en cuenta algunos aspectos a la hora de materializar la operación; hágalo siempre con certificados y documentos que prueben, en parte, la autoría y, por tanto, el valor de la obra de arte; y evite, en la medida de lo posible, las obras de artistas jóvenes, pues su valor en el mercado es mucho más limitado al no estar tan reconocidos por los expertos.

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