
Noticias relacionadas
-¿Es el paro el principal problema de la economía española o el más acuciante?
-El paro, sin duda, es el mayor problema social y el que más afecta a los ciudadanos, y consecuencia de una recesión económica que afecta a muchos países. España tiene otros problemas estructurales, pero éste se antoja prioritario.
-Entre esos otros problemas que apunta, ¿incluye el gran peso que ha tenido el sector inmobiliario?
-Sin duda. Ese peso ha sido excesivo y eso, unido a un endeudamiento exterior desmedido, ha pasado factura a la economía.
-¿Se perdió una buena oportunidad de afrontarlos durante la época de bonanza económica?
-En España se han hecho muchas cosas desde gobiernos de signo político distinto. Lo que sí es verdad es que no hubo una reacción a tiempo ante señales que mostraban un patrón de crecimiento desequilibrado, con baja productividad y demasiadas rigideces.
-Entonces, ¿qué es lo que hay hacer antes?
-Ante todo, poner en marcha políticas que impidan que se repitan en el siguiente período de crecimiento económico los errores y los desequilibrios que conocimos en el pasado.
-¿Cuál cree que será la alternativa al modelo de crecimiento español basado en el 'ladrillo'?
-Lo primero que espero es que haya alternativa y que no tarde mucho en aparecer. Dicho ello, yo apostaría por las energías renovables y todo lo que tenga que ver con las políticas de lucha contra el cambio climático. Hay cada vez más recursos e instrumentos para desarrollarlas y, por tanto, ya no es una cuestión meramente romántica sino algo con unas consecuencias económicas claras.
Proteccionismo
-¿Hasta qué punto el sector exterior puede ser una alternativa real de crecimiento cuando casi el 70% de nuestro mercado es precisamente una Europa en recesión?
-Es cierto que todas las grandes economías de la 'zona euro' estamos en el mismo nivel, con un crecimiento negativo del -2%, si bien las caídas más graves se están produciendo en el centro y el este de Europa. Pero así como la crisis nos está afectando a todos, saldremos de ella cooperando. El que nosotros podamos vender en el mercado europeo nos ayudará a salir de la crisis en la medida que no caigamos en la tentación de impedir a otros europeos que comercialicen sus productos aquí.
-Como ideal a seguir pocos lo discutirán pero, en la práctica, ya han surgido algunas voces discrepantes, dentro y fuera de Europa.
-Es cierto que en Estados Unidos y en algún país de la propia Unión Europea ha habido tentaciones proteccionistas, pero hay unas reglas que están muy claras y que limitan la posibilidad de dar ayudas públicas y jugar con ventaja sobre otros Estados miembros. Nosotros velaremos para que no haya barreras ni tampoco la tentación de recuperar antiguas políticas de signo nacionalista.
-¿Y no cree que jugar con declaraciones de ese tipo, como han hecho en EE UU o en Francia, es un poco jugar con fuego?
-Lo que creo es que el proteccionismo es una fórmula segura para la derrota, para que todos salgamos perdiendo. Esa fue la gran enseñanza de la crisis de los años 30, y aquellos errores tuvieron consecuencias sociales y políticas desastrosas, tanto que desembocamos en la Segunda Guerra Mundial. Obviamente, no digo que vayamos a acabar en eso, pero sí que hay que tener mucho cuidado con las decisiones que se toman.
-Habla usted de tensiones sociales y lo cierto es que estas ya han llegado por la vía del desempleo.
-Algunas de esas tensiones se han intensificado estos meses. Sería estupido negar que en un momento de recesión económica, con consecuencias negativas en el empleo, van a aumentar este tipo de conflictos. Pero también hay que decir que se han tomado medidas muy ambiciosas que, si bien aún no han propiciado unos resultados claros, sí han movilizado unos recursos ingentes.
-Pero lo cierto es que esos recursos «ingentes» no han llegado al ciudadano de a pie.
-Sólo ha pasado un plazo de tiempo corto como para pensar que el efecto esperado de esas medidas ya pueda ser percibido por todos.
Créditos
-El presidente de un banco tan importante como el Santander juzga «irresponsable» que el crédito crezca en una situación como la actual. ¿Comparte esta opinión?
-Cualquier persona que se ponga en la silla de un banquero se imagina muy bien que, en momentos de debilidad económica y de incertidumbre, si quiere preservar la solvencia y la solidez de su institución, ha de pensarselo dos veces antes de conceder un crédito. Si en estos momentos hubiera un banco que diera préstamos de forma ciega, estaría cavando su propia tumba, porque los riesgos que estaría incorporando a su balance resultarían inasumibles a corto y medio plazo.
-¿Y las medidas para refinanciar a esas entidades no han servido para mejorar esas perspectivas?
-Esas medidas que menciona han servido para recapitalizar, dar avales y tratar activos en el sistema bancario, de modo que esperamos que en un período de tiempo razonable el proceso de apalancamiento toque a su fin y se reanuden unas actividades de crédito que han sido muy restringidas en los últimos meses.
-¿Hasta donde llegaría esa recuperación crediticia que se espera?
-Hay que tener claro que no volveremos a ver las facilidades crediticias que hubo en el pasado, entre otras cosas porque no habrá la misma abundancia de liquidez y a tan bajo precio como entonces. Aquello fue hinchando una burbuja que luego estalló, y por eso ahora cuesta mucho ajustar la economía y empezar de nuevo.
-¿Le veo claramente partidario de la paciencia con los bancos?
-No es una cuestión de paciencia, sino de sentido común. Cualquier persona con conocimientos de economía y experiencia política sabe que esas medidas requieren un cierto período de maduración para dar resultados.
-¿De qué plazo hablaríamos?
-Estamos viviendo unas condiciones que no hemos conocido en el pasado, de modo que aventurar con carácter científico una fecha sería algo del todo improcedente.
-Hablabamos antes de tipos. ¿Qué movimientos espera para los próximos meses?
-Eso habría que preguntárselo al Banco Central Europeo, pero la impresión que tenemos, en buena medida por las declaraciones de su propio presidente, es que todavía hay margen para nuevas bajadas, pero insisto en que corresponde a ellos hablar del asunto.

----



