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Arturo P閞ez-ReverteTwiter
Arturo P閞ez-Reverte

Noli me tangere

llave

Bonita e instructiva historia espa駉la, reciente. Padre de familia pasea con su hija por Pamplona. Y en 閟as, junto al monumento a I馻ki de Loiola-Elejalde, o como se llame ahora, nuestro paterfamilias se cruza con un grupo de personas encorbatadas, con toda la pinta de vivir de la pol韙ica, y aspecto de salir de un restaurante tras ponerse hasta las trancas con la Visa del partido, l閍se contribuyente. Uno de los miembros del grupo inspira poca simpat韆 a nuestro protagonista, debido al papel poco airoso que 閟te atribuye a aqu閘 en su calidad de consejero pol韙ico, o viceversa, o algo por el estilo, en la gesti髇 de una caja de ahorros local. Molesto con el personaje y sus antecedentes, nuestro ciudadano aplaude, grita 玝ien, bien con la adecuada sorna, y acto seguido hace una peineta con el dedo medio de la mano derecha, seguida de un corte de mangas. Luego sigue camino con su hija, hasta que un polic韆 de paisano, presumiblemente escolta del otro individuo, llega con prisas, ense馻 una placa, le dice que ha insultado a la autoridad y escribe un papelito con una denuncia.

El asunto, que me aseguran real como la vida misma -tengo copia de la denuncia-, plantea un arduo problema jur韉ico-taurino-musical, que un amigo me traslada con la pregunta, m醩 bien ret髍ica, de qu puede hacerse en tales casos. Y eso abre varios frentes. El error del paterfamilias, creo, fue actuar como ciudadano a secas. Tendr韆 que haber adornado su acci髇 con alg鷑 elemento que le diera cobertura t閏nica. Impunidad, para entendernos. Si perteneciese a alguna minor韆 marginada o con tir髇 medi醫ico en plan okupa, perroflauta, indignado del 15-M, feminazi furiosa porque el agredido no usa la coletilla ciudadanos y ciudadanas navarros y navarras, la cosa no ir韆 m醩 all. Y mucho menos si quien hace el corte de mangas tiene la suerte de ser chuloputas de la calle Montera, chivato del bar Fais醤, pol韙ico consejero de cajas de ahorro que pas equis tiempo dando cr閐itos a los amiguetes, violador reincidente, atracador reincidente, estafador reincidente, financiero amigo de la Casa Real en plan Albertos, ex ministro de Trabajo o Econom韆 de los 鷏timos veinte a駉s, sindicalista c髆plice y trinc髇, ex presidente de Gobierno visionario e imb閏il, etarra arrepentido pero no contrito, o por ah cerca. En tales casos nunca pasa nada, oigan. Impunidad absoluta. Noli me tangere. Cualquiera de los antes mencionados habr韆 podido, incluso, patearle la bisectriz al otro como hizo aquel animal de Batasuna con un pol韙ico, no recuerdo ahora si del Pep o del Pesoe, cuando se lo encontr por la calle, y luego dar la vuelta al ruedo saludando a la afici髇. Y si estos d韆s es minero del carb髇, ni les cuento. Podr韆 meterle al otro un cohete de tubo de uralita y fabricaci髇 casera por el ojete, y tan amigos. En todos esos casos, y algunos m醩 -rellenen ustedes la l韓ea de puntos-, nuestros administradores de justicia, Dura Lex pero Hispana Lex a fin de cuentas, Supremo y Constitucional incluidos, calificar韆n la cosa de libertad de opini髇 antes de absolver al individuo con unas palmaditas en la espalda, en plan vete, hijo, y no peques m醩. Pillastre. Pero el del corte de mangas s髄o era un ciudadano de infanter韆, sin cualificaci髇 especial. Un puto paria de los que votan, pagan impuestos y tienen hipoteca. As que ya puede darse por fornicado. Ahorrar para la multa.

De modo que cuidado, que asan carne. Si est醤 a tiempo, organ韈ense el curr韈ulum antes de mirar mal a un pol韙ico de 閟os que salen en el telediario jurando o prometiendo el cargo por su honor y su conciencia. Cuando sus v韈timas quieran hacer cortes de mangas, recuerden antes que en Espa馻 todo disparate tiene su asiento y todo golfo sus compadres. Procuren adoptar cautelas previas, como hacen algunos de ellos. Por ejemplo, saquen todo el dinero que tengan en el banco, a fin de que no les embarguen la cuenta. Vendan luego sus propiedades en dinero negro, o p髇ganlas a nombre de la esposa o el marido, seg鷑. Busquen alg鷑 apa駉 legal para que el salario tambi閚 se lo paguen en negro, y al no estar declarado no sea embargable por demandante alguno. Luego ll関enselo todo a Gibraltar o Andorra, o m醩 lejos si pueden. Y una vez hecho eso, si quieren dar un toque maestro a la operaci髇, decl醨ense insolventes por la cara y empadr髇ense en una caja de cart髇 de las que abundan en los accesos al aparcamiento de la Plaza Mayor de Madrid, meca del turismo europeo. Entonces, s. En tal caso ya podr醤 hacerle cortes de mangas a cualquiera, e incluso majarlo a hostias. Lo m醩 que har醤 con ustedes es confiscarles el tetrabrik de Don Sim髇.

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