El secreto de Madoff, vender confianza a la élite financiera
Será inevitable que sucedan estafas parecidas pero se pueden limitar con más regulación y una mejor supervisión
Hace justo un año los cimientos del sistema financiero mundial, maltrechos tras la caída de Lehman Brothers, se volvieron a tambalear. Esta vez no era la quiebra de ningún banco. Era la mayor estafa financiera de la historia. Un prestigioso broker había hecho desaparecer más de 50.000 millones de dólares. Se trataba del archiconocido a día de hoy Bernard Madoff que puso en jaque a los reguladores de todo el mundo.
Durante 16 años el financiero se provechó las condiciones de un mercado en continúa expansión para montar una enorme estafa piramidal con ramificaciones que se esparcieron por todo el mundo. Lorenzo Dávila, jefe del departamento de investigación del Instituto de Estudios Bursátiles, explica que se juntaron los factores adecuados para que el negocio fraudulento pasara desapercibido.
El uso de instrumentos financieros que permiten un excesivo apalancamiento, un período alcista de los mercados, una regulación que no estaba preparada para estos delitos, la falta de una supervisión de los reguladores exhaustiva y la falta de transparencia, señala Dávila, son los porqués que explican la prolongación en el tiempo de la estafa.
David Murillo, profesor de Ética Económica del Esade, subraya que difícilmente nadie se quería imaginar lo que pasó. "El sistema financiero durante la década de los noventa hasta que estalló la crisis sufrió un proceso de desregulación que desembocó en una relajación de la supervisión. En las altas finanzas hay una niebla y opacidad motivada por el desarrollo de modelos matemáticos" que deslumbran a las personas ajenas a este mundo y que ha dejado en evidencia a la SEC. Sergio Reyes, director de Programas a Medida de IEB recuerda que la propia SEC unos meses antes había investigado Madoff Investment Securities LLC sin apreciar ninguna irregularidad, el propio regulador confiaba en la gestora.
Dávila destaca que el secreto de Madoff era vender confianza entre la élite financiera. Los gestores de fondos y las grandes hacían cola para depositar sus inversiones en manos en Madoff. Infundía tranquilidad a sus clientes y a los reguladores, "era un honor en entrar en el club de Madoff", índica.
La crisis financiera provocó que se derrumbara toda la pirámide. "Los cadáveres aparecen cuando baja la marea", remarca el profesor Murillo, cuando el mercado dejó de tirar apareció la estafa. La retirada de fondos de los partícipes descubrió el agujero de 50.000 millones de dólares.
Reyes alude a la falta de "memoria histórica" para explicar a uno de los fallos del sistema para no detectar el fraude. "Con el cambio de generación entre los miembros de los reguladores y de los gobiernos, no se tenía experiencia de que una cosa así podía suceder. No había ninguna referencia".
Pero, la pregunta del millón es: ¿hemos aprendido algo de todo esto? Dávila piensa que sí. "Las autoridades han emprendido cambios en la regularización y en la supervisión para que sean estrictas". Sería necesaria la creación de "organismos supervisores de supervisores", que esten encima de los reguladores. En este sentido Murillo, destaca que se produce un cruce de intereses entre lo público y lo privado. Los hombres de los puestos de administración pública pasan a la privada. "Los mismos que regulan la leyes piden luego deshacerlas". Reyes coincide con los anteriores expertos, en que se han asimilado lecciones del fraude de Madoff.
Además, creen que es inevitable que se sigan produciendo estafas de este tipo. Dávila dice que los fraudes se adaptan a las nuevas regulaciones porque están sujetas a la lógica humana y deben formar parte de la gestión del riesgo. Murillo incide que cuanto mayor desconocimiento sobre cultura financiera tiene la población más fácil es que se den. Por ello, Reyes demanda apostar por la educación, la ética e inculcar unos valores para minimizar los efectos, "porque a largo plazo la ética tiene retorno económico a medio plazo".