
Es el signo de los tiempos. La crisis financiera internacional está obligando a las empresas a ajustar sus costes para hacer frente a un año 2008 muy duro y a un 2009 que, según todas las previsiones, lo será aún más. El sector financiero, uno de los grandes damnificados por el estragulamiento crediticio provocado por las alegrías en la concesión de préstamos en época de vacas gordas, empieza a dar ejemplo.
Es el caso de Barclays en España. Hoy mismo tiene previsto comunicar a sus empleados que no se celebrará la tradicional cena de Navidad. La entidad contaba al cierre de 2007 con 3.789 empleados en suelo español, que también han visto como el grupo británico ha pospuesto hasta enero el comienzo de las clases de inglés, también con el objetivo de ahorrar costes.
Las medidas, que según algunos empleados de Barclays preguntados por Finanzas.com han sido acogidas con naturalidad “a la vista de la que está cayendo”, se complementan con una política de racionalización de los vuelos, especial entre Madrid y Londres. Volar a la City era hasta ahora la constante en los departamentos -mercado de capitales o análisis- que exigen mayor contacto con la clientela o con los equipos de Barclays en otros países.
El objetivo es reducir el número de vuelos a los abolutamente imprescindibles. Para ello, el banco que preside en suelo español Carlos Martínez de Campos, que por tamaño es la primera entidad extranjera en España, insiste en la utilización de las conferencias telefónicas o conference call (en terminología financiera) como herramienta para suplir la presencia física en reuniones.
Las medidas se extienden a la inmensa mayoría de los grupos financieros. En España. el vicepresidente y consejero delegado de Santander, Alfredo Sáenz, ha impuesto ahorros del 20% en la mayoría de las divisiones. Y entidades como Ibercaja han reconocido públicamente que van a tomar medias para reducir el coste económico de los desplazamientso.
En los bancos de inversión, los mayores damnificados por la crisis, el ajuste afecta a todo tipo de gastos. Merrill Lynch ya restringió antes de su venta a Bank of America el uso de aviones privados y pidió a sus ejecutuvos que viajasen en taxi y no en limusina. Otro banco en problemas, UBS, impide a sus ejecutivos volar en business class si la duración de los vuelos es inferior a tres horas en Europa y menos de cinco cuando se trata de vuelos en Estados Unidos. Y en Goldman Sachs, los directivos tienen que asumir parte del coste de reparación de su Blackberries
El impacto de la crisis
A finales de octubre, Barcalys anunció que va recibir una inyección de capital por valor de 9.200 millones de euros, aportados sobre todo por fondos estatales y las familias reales de Qatar y Abu Dhabi. De esta forma el banco británico, con más de 300 años de historia, ha preservado su independiencia renunciado a los fondos ofrecidos por el gobierno británico y que sí han sido acpetados por competidores como Royal Bank of Scotland, Lloyd's y HBOS.
Estre anuncio se produce apenas un mes después de que Barclays adquiriera por por unos 1.230 millones de euros el área de mercado de capitales, fusiones y adquisiciones e intermediación bursátil en Norteamérica de Lehman Brothers. Una operación que supuso para el banco británico sumar activos por valor de 72.000 millones de dólares.

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