
Según aseguran fuentes financieras, los responsables de Caja Madrid ya trabajan con otro calendario tentativo. Ante la imposibilidad de llevar a cabo la colocación en noviembre de este año, como había anunciado la entidad públicamente, ahora se pretende realizar la oferta de acciones entre finales de enero y la primera quincena de febrero.
El motivo de esta horquilla de tiempo es que Cibeles podría debutar en bolsa con los estados financieros a cierre del tercer trimestre del año, como ya hicieran en otras ocasiones Repsol y Argentaria cuando todavía estaban participadas por el Estado. De no ser posible en esas fechas por las circunstancias de los mercados, la operación ya debería de posponerse a finales de marzo o principios de abril para presentar a los inversores las cuentas cerradas de fin de año.
Fuentes oficiales del holding de Caja Madrid explican que todavía no se ha tomado la decisión oficial sobre el devenir de la OPV. Pese a la prudencia oficial, matizan que a nadie le sorprendería que la colocación no se realizara hasta el próximo año teniendo en cuenta la inestabilidad bursátil y las reticencias de los analistas internacionales a invertir en empresas españolas.
La salida a bolsa de Cibeles es clave para Caja Madrid porque es una de las condiciones pactadas con el Banco de España para que el organismo supervisor español le autorice la compra de Citi National Bank of Florida por 618 millones. El visto bueno de la Reserva Federal estadounidense, que ha tardado más de lo previsto, llegará en los próximos días.
La última referencia de Caja Madrid sobre la colocación en los mercados de Cibeles data del 28 de octubre. Ese día, Matias Amat, director general del grupo, señaló que "en quince o veinte días, el consejo de administración tomará la decisión" sobre la fecha del salto al parqué, a pesar de las dificultades que presentan los mercados en la actualidad.
Esa fecha será la próxima semana, a partir del 10, cuando se celebre la Asamblea General en la que se tiene que renovar, entre otros cargos, el del presidente. Si Miguel Blesa, con la oposición de la Comunidad de Madrid, salva ese match ball, Blesa tendrá vía libre para constituir el consejo de administración de Cibeles, que todavía no existe.
Este consejo, todavía por definir, debería proponer la aprobación de la OPV y reunirse de nuevo para autorizarla. Unos trámites que se antojan largos y arduos y a los que se le echaría encima el periodo navideño, en el que, salvo excepciones puntuales, no se hacen ofertas de acciones en todo el mundo.

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