En principio, la caja madrileña había anunciado su intención de poner en el mercado entre un 30% de la sociedad que agrupará 13 participaciones de empresas de servicios financieros especializados, incluyendo, entre otras, Altae Banco, Caja Madrid Bolsa, las gestoras de fondos de inversión y pensiones, las participaciones en Grupo Mapfre y las participaciones internacionales en Hipotecaria su Casita y en City Nacional Bank of Florida,
La caja había valorado el holding en 2.500 millones de euros, una tasación realizada con la colaboración de Deutsche Bank, el banco coordinador de la colocación. Sin embargo, esa estimación, realizada en el primer trimestre del año ha perdido validez y ha tenido que ser ajustada. De hecho, fuentes próximas a la operación apuntan que Cibeles puede valer ahora entre 1.750 y 2.000 millones en el mejor de los casos.
“Los negocios que incluye Cibeles están todos de capa caída. La banca privada va mal; la gestión de patrimonios, peor; el broker, con caídas de volúmenes de hasta el 50% y para comprar parte de la joint venture de Mapfre es mejor comprar directamente Mapfre en bolsa”, explica con rotundidad desde un banco internacional. En este sentido, añade que, “teniendo en cuenta que dichos negocios sólo pueden empeorar a corto y medio plazo, lo más lógico es recortar drásticamente la valoración”.
Además de este problema, el más grave con el que se encuentra Caja Madrid es la dificultad para que los inversores internacionales suscriban la OPV de Cibeles. La entidad, que ha contratado también a Morgan Stanley para que le ayude a sacar adelante la colocación, sabe de primera mano que los grandes fondos extranjeros no quieren ni oír hablar de tomar posiciones en bancos y cajas españoles, pese a que el holding de Caja Madrid no incluye el negocio hipotecario nacional y, por tanto, está exento de los problemas de morosidad.
El mejor ejemplo es lo que le sucedió a la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), que no consiguió vender a los inversores internacionales ni una de las cuotas participadas que puso a la venta en julio. La emisión se colocó en su totalidad entre particulares y gestores nacionales pese a que los responsables de la caja alicantina hicieron un road show fuera de España.
Con este escenario, la caja está estudiando muy seriamente reducir el porcentaje de la emisión, hasta dejarlo entre un 10 y un 15%. Caja Madrid podría obtener fondos por valor de entre 170 y 300 millones, una cantidad poco relevante para un grupo del tamaño de la segunda caja nacional. Sin embargo, ya le permitiría estar cotizada y poder afrontar nuevas adquisiciones en el exterior mediante intercambio de papeles.
No hay que olvidar que el Banco de España condicionó la adquisición de City National Bank of Florida a cambio de que el grupo que preside Miguel Blesa emitiera cuotas participativas -modelo que fue rechazado- o que el holding cotizara en bolsa.
Si con la reducción del tamaño de la OPV no es suficiente para sacarla adelante, Caja Madrid no descarta suspender la emisión hasta el próximo año porque “no nos vamos a suicidar”, según afirmó en junio Blesa. En principio, la operación destinará entre el 60 y el 80% al tramo institucional y el resto al minorista.

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